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EL FUTURO DE EUSKADI

Aznar: "Sabemos quiénes han dejado que ETA tenga escaños"

El ex presidente se muestra "orgulloso de haber estado en las Azores"

Arropado por todos los que son o han sido algo en el PP y jaleado por un público entregado, José María Aznar, ex presidente del Gobierno, presentó ayer su último libro. No perdió ocasión para censurar a su sucesor en La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero, por no haber instado a la ilegalización del partido apadrinado por Batasuna. "Sabemos quiénes y qué se ha dejado de hacer para que de nuevo vayan a ocupar escaños parlamentarios", dijo. Y se declaró "orgulloso de haber estado en las Azores" con Bush y Blair.

"Estoy seguro de que con Ratzinger la Iglesia va a continuar la senda de Juan Pablo II"

La presentación del libro Retratos y perfiles, de Fraga a Bush, editado por Planeta, sirvió ayer al PP para mantener una reunión de cargos nuevos y casi jubilados, y para comprobar que el presidente de honor de ese partido sigue despertando una adhesión inquebrantable de su público. También sirvió para ver juntos, pero no revueltos, a Mariano Rajoy y José María Aznar. Pero, sobre todo, sirvió para que el ex presidente expusiera, con la rotundidad de la que hace gala, las mismas posiciones que la actual dirección de su partido defiende con un intento de menos rudeza.

La ovación más intensa y prolongada de su afición llegó cuando Aznar dio su opinión sobre las elecciones vascas del domingo. Contó que, cuando él gobernaba, "el Tribunal Supremo declaró ilegal al partido del terror", es decir, a Batasuna. "Desde entonces no habían podido presentarse a unas elecciones. Y las instituciones han ido quedándose libres por fin del chantaje". Eso, siguió, "había ocurrido hasta el domingo", día de las elecciones vascas, a las que ha concurrido el Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK), apadrinado por Batasuna. Y -como siempre, sin citar a ETA- soltó su primera acusación a Zapatero: "En el nuevo Parlamento vasco los terroristas volverán a tener representación y nadie puede llamarse a engaño. Todos lo sabíamos. Sabíamos a quiénes representaban desde el mismo momento en que la banda pidió el voto para ellos. Sabemos quiénes son y qué es lo que piden. Sabemos también quiénes y qué se ha dejado de hacer para que de nuevo vayan a ocupar escaños parlamentarios".

Cuando concluyó esta tanda de aplausos, vaticinó que ahora se ofrecerá "un nuevo plan similar" al de Ibarretxe y se defenderá que "lo mejor para todos es aceptar lo que hasta no hace tanto sólo propugnaban los nacionalismos más radicales". No dijo quién defenderá tal cosa, pero se entendió que será el Gobierno.

"Y frente a todo esto sólo quedará la alternativa del sentido común", es decir, la del PP. Aznar aventuró que esa alternativa "prevalecerá" porque "por debajo de la superficie agitada hay corrientes de fondo" contra los planes del "nacionalismo radical".

La lista de cargos actuales del PP y ex ministros que le escuchaban se resume en que no faltó nadie. Ni el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que se sentó en primera fila al lado de la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre. El primero en llegar fue Javier Arenas. Pero el público sólo rompió en aplausos con la entrada del poeta cubano Raúl Rivero, y, sobre todo, con la familia de Miguel Ángel Blanco. También llegaron con tiempo de charlar entre ellos Eduardo Zaplana, Ángel Acebes, y Rajoy con su mujer, Elvira Fernández. Y todos los demás. No faltó, claro, la familia: Ana Botella, su hijo pequeño, Alonso, y su yerno, Alejando Agag. Luego se quedaron a tomar una copa.

El día elegido para la presentación es el décimo aniversario del atentado que sufrió Aznar. Quizá por eso, dijo: "Los terroristas son los únicos enemigos que considero como tales". Calificó al terrorismo, sin distingos, como "el peor totalitarismo. Quieren el poder a toda costa y no vacilan en destruir y en causar el mayor daño posible para lograrlo".

Como todo el PP, apelotonado, estaba allí, Aznar recordó que el ideario de su partido es el "centro reformista". Por si alguno de los presentes ha olvidado lo que significa, se lo recordó: "Hay quienes creen que el centrismo es algo así como seguirle la corriente a la izquierda. Es más bien lo contrario. El centro reformista es la conciencia clara de que las ideas de la libertad son superiores a las ideas del socialismo. Superiores por sus resultados, pero también moralmente superiores. Por eso las defendemos quienes creemos en ellas". Ahí aprovechó para soltar otra andanada contra Zapatero. "El centro se ha quedado solo defendiendo lo obvio: que España es plural pero que es una nación unida y quiere seguir siéndolo. El centro nunca podrá estar de acuerdo con el presidente del Gobierno cuando dice que defender la vigencia de la Constitución es cosa de fundamentalistas, como si la Constitución no fuera lo único que defiende nuestra libertad".

Luego, soltó otro viaje al presidente Zapatero mientras contaba que su libro incluye un retrato de Jacques Chirac: "Una cosa son las relaciones internacionales y otra decir que sí a todo".

Aznar no olvidó que ayer "fue un día de fumata blanca". Elogió a Juan Pablo II y proclamó: "Estoy seguro de que con el cardenal Ratzinger, desde hoy Benedicto XVI, la Iglesia va a continuar por la senda marcada por Juan Pablo II".

Si su interpretación del resultado electoral vasco tuvo la máxima ovación, el aplausómetro registró el segundo puesto cuando dijo: "Estoy orgulloso de haber estado en las Azores con George Bush, Tony Blair y José Manuel Durão Barroso". Se felicitó de que, gracias a aquella reunión, según él, "los iraquíes viven más cerca de la libertad". Concluyó que "el efecto contagioso de la libertad en Oriente Medio va a continuar"... gracias a las Azores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de abril de 2005