Un grupo de 'ultras' agrede a cinco personas al intentar atacar a Santiago Carrillo

Los violentos asaltan la librería Crisol durante un acto sobre el libro 'Historias de las dos Españas<i>'</i>

Medio centenar de ultraderechistas intentaron agredir ayer a Santiago Carrillo en Madrid cuando acudía a una charla sobre el libro Historias de las dos Españas, de Santos Juliá, en la librería Crisol de la calle de Juan Bravo. El ex secretario general del PCE no sufrió daños, pero sí fueron golpeados quienes le escudaron: Andrés Galdón, director de las librerías Crisol, herido en una ceja; Juliá; el ex ministro socialista Claudio Aranzadi, y los periodistas Pedro Sánchez Ramos y María Antonia Iglesias, a la que intentaron llenar la boca de panfletos. La acción estuvo "perfectamente planificada", según el delegado del Gobierno.

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La charla debía comenzar a las 12.30 horas y desde mucho antes un grupo de ultraderechistas, en su mayoría jóvenes, esperaban silenciosamente la llegada de Carrillo en el bulevar que divide la calle Juan Bravo de Madrid. Mientras, el político se encontraba con los otros participantes de la tertulia literaria en una cafetería situada frente a la librería. Uno de los ultras accedió a dicho local y brazo en alto recordó los fusilamientos de Paracuellos.

El ex dirigente del PCE, que cumplió hace un mes 90 años, y sus acompañantes, cruzaron poco antes de las 12.30 la calle y fueron recibidos por los ultras con gritos de "asesino, asesino" mientras lanzaban pasquines y entraban en riada a la tienda. "Eran como un pelotón de choque", explicó Carrillo.

Algunos clientes comenzaron a aplaudir en solidaridad con los insultados, que a duras penas podían abrirse paso. Cuando el grupo iba a alcanzar la puerta de la sala de conferencias, en el primer piso, los violentos cercaron y pegaron, con los mástiles de las banderas que enarbolaban, a Santos Juliá, Claudio Aranzadi, Andrés Galdón -al que se aplicaron tres puntos de sutura en una ceja-, Pedro Sánchez Ramos y María Antonia Iglesias. "Cuando me reconocieron, intentaron meterme una bola hecha de panfletos en la boca", relató más tarde Iglesias. El panfleto remite a la página web www.lafalange.es. Por su parte, Falange Española de las Jons, en un comunicado, se desvinculó de la agresión horas después.

Por la megafonía de Crisol se pedía calma al público mientras los ultraderechistas tiraban al suelo los libros expuestos, daban patadas al mobiliario, untaban los escaparates de carne picada e intentaban sin éxito entrar en la sala, en la que esperaban sin apenas espacio, un centenar de personas que iban a asistir a la tertulia. Tras el asalto, los violentos se marcharon en los coches que habían aparcado en la calle Juan Bravo.

Según el delegado del Gobierno en Madrid, Constantino Méndez, la acción estaba "perfectamente planificada", tanto en lo relativo a la entrada como a la huida de la librería.

Restablecida la calma, María Antonia Iglesias, moderadora del debate, dio comienzo al acto sobre el libro, que estudia el fenómeno de la división ideológica en España.

Civismo frente a violencia

"Personalmente, es un orgullo hablar con Carrillo tras asistir a este espectáculo tan lamentable. Vamos a dar nosotros un espectáculo de lo contrario, de capacidad de civismo y democracia", dijo. Carrillo, que prefirió "olvidar lo que acaba de pasar y hablar como si no hubiese ocurrido", no pudo hacerlo porque de nuevo se escucharon gritos de "¡asesino, asesino!", que provenían del exterior. "Quisiera pedir excusas", afirmó entonces, "a los que han recibido los golpes que tenían que haber sido míos". "Al fin y al cabo estamos en zona nacional y no en el Madrid democrático", prosiguió el ex dirigente comunista, en referencia al barrio de Salamanca, un distrito de voto conservador.

Javier Pradera tomó también la palabra: "Lo que ha ocurrido hoy me recuerda a tiempos pasados, en los que nos atizaban los Guerrilleros de Cristo Rey con la protección de la policía". "Pero esta vez se ha demostrado que la policía ahora está con la democracia y se puede tener una reunión como ésta, sabiendo que la ley está a nuestro lado". Juliá confesó que no olvidará a Aranzadi y Sánchez Ramos -junto a quienes recibió los golpes- "porque hay hechos que no se olvidan nunca".

El incidente suscitó una oleada de rechazos. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, telefoneó a Carrillo para interesarse por su estado y condenó rotundamente el ataque. También el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, del PP, expresó su "más rotunda condena" por la "brutal agresión" y aseguró que actos como éste "en ningún caso pueden encontrar acomodo en Madrid". El portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, manifestó que "a estas alturas no se pueden producir ataques de esta naturaleza" y confió en que "se actúe con toda la dureza y diligencia por parte de la policía".

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, del PP, rechazó también "rotundamente" el hecho y aseguró que "no hay ninguna razón que justifique la violencia". A la condena se sumaron, entre otros, el Gremio de Libreros de Madrid, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, e Izquierda Unida.

Carrillo, al terminar el acto, aseguró: "Tejero no me hizo tirarme por el suelo y no iban a hacerlo éstos".

Imagen de la librería Crisol tras el ataque de los ultraderechistas.
Imagen de la librería Crisol tras el ataque de los ultraderechistas.BERNARDO PÉREZ

Sobre la firma

Es redactora especializada en educación desde 2013, y en los últimos tiempos se ha centrado en temas universitarios. Antes dedicó su tiempo a la información cultural en Babelia, con foco especial en la literatura infantil.

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