Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El nuevo plan presupuestario de la UE plantea crear un impuesto europeo

La nueva tasa aportaría la mitad de los recursos que precisa la Unión

Las futuras Perspectivas Financieras o marco financiero para el periodo 2007- 2013 incluyen la opción de crear un impuesto europeo específico que, sin aumentar la presión fiscal sobre los ciudadanos, aportaría la mitad de los recursos presupuestarios de la Unión. Tanto los documentos de la Comisión Europea como los de la presidencia de la UE sobre esas futuras perspectivas financieras hacen referencia a ese impuesto específico, que sería una parte de la carga fiscal aplicada al consumo energético, al impuesto de sociedades o al IVA a partir del 2014 .

Este último sería el más fácil de poner en marcha. Con un tipo europeo del 1% en el IVA bastaría para cubrir la mitad de las necesidades financieras de la Unión. El presidente de la UE, Jean-Claude Juncker, ha recogido de nuevo esa opción, surgida entre polémicas hace ya tres años, en un documento enviado estos días a los Gobiernos de los 25 y que analizarán esta semana los ministros de Finanzas. En él, se indica que se está analizando "la creación de un genuino recurso propio a medio plazo", aunque los debates habidos hasta ahora sobre ésa y otras cuestiones "han revelado que aún requieren un mayor estudio".

La Comisión Europea ya elaboró el año pasado sus propuestas concretas al respecto para reformar la estructura de los recursos propios de la Unión. "La reforma", dice el Ejecutivo, "debería centrarse en la introducción presupuestariamente neutra de un nuevo recurso propio basado en impuestos y que represente hasta la mitad del presupuesto de la UE". Hoy, el presupuesto anual de la UE supera los 100.000 millones de euros (109.000 en este año) que proceden de tres fuentes de los 25 Estados miembros: el 74,5% se nutre de un porcentaje proporcional del Producto Nacional Bruto (PNB) de cada país; el 14,1%, de una parte del IVA; y el 11,4%, de los llamados recursos propios tradicionales (derechos de aduanas, sobre todo). En el caso de España, las aportaciones a la UE para este año ascienden a 9.931 millones de euros, de los que 6.585 proceden del porcentaje del PNB, 2.090 de la parte correspondiente al IVA y 1.254 de los recursos tradicionales.

El sistema, basado en aportaciones y transferencias de los Tesoros nacionales, da lugar a permanentes disputas entre los Gobiernos y, además, adolece de "una insuficiente transparencia para los ciudadanos", como sostiene Bruselas. "Incluso a un ciudadano interesado", dice la Comisión en su informe, "le resulta difícil comprender cómo funciona" y, encima, "prácticamente no hay ninguna relación directa con los ciudadanos".

Por ello, la reforma que propone la Comisión tiene por objeto una reducción de esas contribuciones nacionales y su sustitución por aportaciones directas de los contribuyentes y/o de las empresas, pero siempre sin aumentar la carga fiscal sobre unos y otras porque no se trataría de crear un nuevo impuesto añadido a los ya existentes. De esa forma, asegura el Ejecutivo, se solventaría el inconveniente del sistema actual de "falta de vínculo directo con los ciudadanos".

Las tres opciones manejadas por la CE son las siguientes:

- Impuesto procedente de la energía. Sería una parte de los impuestos actuales sobre las gasolinas y gasóleos usadas en el transporte por carretera. El porcentaje a determinar sería destinado directamente a las arcas comunitarias. Ya existe en la UE una elevada armonización de los impuestos sobre los carburantes, por lo que la fórmula no sería muy compleja de aplicar. Bruselas afirma que un plazo de entre tres y seis años sería suficiente para poner en marcha el sistema.

- Una parte del IVA. Se trataría de establecer "un tipo UE que fuera una parte del IVA nacional pagado por los contribuyentes" sin variar la base imponible y sin ninguna carga tributaria adicional, porque ese tipo europeo sería descontado del nacional. Ejemplo: si un producto concreto tiene un IVA del 21% y el tipo UE fuera el 1%, el IVA nacional quedaría fijado en el 20%. Esa diferencia estaría reflejada en la propia factura como impuestos separados, con lo que "se establecería un vínculo directo claro entre la financiación del presupuesto de la UE y el ciudadano e incrementaría la conciencia de los costes de la Unión". Con un tipo UE del 1%, la Unión recaudaría la mitad de sus recursos. Bastarían seis años para poner en marcha el sistema, que exigiría antes una armonización más profunda del IVA.

- Parte del impuesto de sociedades. Este impuesto representa anualmente en toda la UE unos 215.000 millones. El 25% dsería suficiente para el fin perseguido, pero la fórmula tiene un problema de imposible resolución en la actualidad porque son enormes las diferencias entre los impuestos de sociedades en unos y otros países de la Unión, que ya ha lanzado un complicado debate para intentar armonizar a largo plazo este impuesto. La decisión para modificar en el sistema de la UE el impuesto se aplicará a partir del 2014.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de abril de 2005