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El investigador del programa Petróleo por Alimentos no halla pruebas contra Annan

Volcker critica la pasividad del secretario general en un escándalo que salpica a su hijo Kojo

La investigación del escándalo en el programa Petróleo por Alimentos para Irak no encontró pruebas que sirvan para acusar al secretario general de la ONU, Kofi Annan, de algún tipo de corrupción. Pero el informe elaborado por Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos y hombre de gran prestigio internacional, no libra del todo a Annan. Es crítico con su gestión por no haber sido capaz de actuar con determinación ante un posible conflicto de intereses de su hijo Kojo, quien trabajó para una contrata del programa, la compañía suiza de inspecciones Cotecna.

Kojo Annan entró en la empresa suiza en 1995, cuando tenía 22 años, para formarse tras la finalización de sus estudios. Después, en 1998, pasó a ser consultor para la firma, hasta que dejó Cotecna antes de que ésta lograra un contrato de la ONU para supervisar los cargamentos que llegaban a Irak para aliviar las consecuencias del embargo económico impuesto al régimen de Sadam Husein. Su trabajo, en principio, estaba limitado a los negocios de Cotecna en África, pero la investigación que dirige Volcker no está en condiciones de afirmar si hubo algo más.

El paso de Kojo Annan por la empresa Cotecna ha puesto en un serio compromiso la figura de su padre, ante la posibilidad de que los lazos familiares hubieran servido a la compañía helvética para hacerse con el concurso. Ahora, Kojo tiene 31 años y vive en Lagos (Nigeria), donde trabaja para la compañía Petroleum Projects International. Pero como señala Volcker, Kojo "engañó" a su padre sobre la continuidad de su relación con Cotecna, pues siguió recibiendo pagos hasta 2004 de la empresa suiza, que de ese modo trataba de evitar que trabajara en empresas de la competencia en Nigeria y Ghana, de donde es originaria la familia Annan.

El informe elaborado por el ex presidente de la Reserva Federal de EE UU, el segundo de un total de tres, debía aportar algo de luz sobre un posible caso de nepotismo. "Ha sido una cuestión muy delicada porque afecta al secretario general" de Naciones Unidas, señaló Volcker en rueda de prensa. A continuación, el ex presidente de la Reserva Federal dejó claro que "no hay evidencias de una influencia impropia" de Kofi Annan en el proceso de selección de Cotecna para participar en el programa humanitario.

Annan, que recibió el informe Volcker por la mañana, dijo: "Siempre confié y creí firmemente en que la investigación dejaría claro que no he cometido ninguna irregularidad". La Casa Blanca expresó su respaldo a Kofi Annan. Volcker advierte de que no hay datos suficientes para demostrar que el secretario general estuviera al corriente de la participación de Cotecna en el concurso. De hecho, como señala el informe, Annan se enteró de un posible conflicto de intereses de su hijo por la prensa. Pero ahí es donde llega el primer reproche directo contra los fallos en la gestión de Annan al frente de la ONU, al afirmar que el sistema no fue capaz de detectar este riesgo durante el concurso. Es más, el control interno que se realizó tras la aparición del artículo periodístico no permitió detectar otros problemas en la adjudicación.

El informe carga contra Cotecna por no haber hecho pública la información del contrato laboral con el hijo de secretario general y por presentar documentación falsa. Entre otros detalles relevantes, se ocultó a la ONU que el consejero delegado de la compañía suiza, Robert Massey, estuviera siendo investigado en el momento del concurso por unos pagos realizados a la familia del ex primer ministro de paquistaní Benazir Bhutto. Un detalle que se le escapó también a la ONU a la hora de examinar la oferta de la contratista, junto a otros detalles financieros de relevancia.

Destrucción de documentos

La investigación desvela, además, que el anterior jefe de gabinete de Kofi Annan, Iqbal Riza, ordenó la destrucción de algunos documentos que podrían haber sido útiles para la investigación del programa. El informe interino censura de esta manera a Annan por no haber sido capaz de ver los problemas burocráticos que han llevado a la actual situación. Y los detalles en él recogidos no permiten exculpar del todo al secretario general, que contaba con ser exonerado por la investigación Volcker. Su portavoz señaló en este sentido que el secretario general mantenía su agenda política y desmentía que se encontrara deprimido.

La intención inicial de Volcker era presentar un único informe sobre el presunto fraude en el programa humanitario. Pero ante la fuerte presión ejercida desde Washington, optó por dividirlo en tres. El primero se refería a los fallos de control interno de la ONU. El próximo, que se publicará en verano, abordará la actuación del Consejo de Seguridad. El programa Petróleo por Alimentos estaba dotado con 64.000 millones de dólares y estuvo en vigor entre 1996 y marzo de 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de marzo de 2005