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LA POLÉMICA DE LA ESTATUA

Rajoy acusa al PSOE de romper el espíritu de la transición al retirar la estatua de Franco

Fernández de la Vega señala que es una forma de "pasar página" y Piqué defiende la medida

El presidente del PP, Mariano Rajoy, elevó ayer el tono de su crítica por la retirada de la única estatua de Franco que quedaba en Madrid y acusó a José Luis Rodríguez Zapatero de "romper el espíritu de la transición" con esta iniciativa. Mientras, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, defendió la medida como una forma de "pasar página". El presidente del PP catalán, Josep Piqué, se mostró favorable a la retirada de los símbolos franquistas. También lo hizo el alcalde de Santander, el popular Gonzalo Piñeiro.

Mariano Rajoy se mostró ayer, durante su visita a las Fallas de Valencia, muy enfadado con la decisión del Gobierno. Primero señaló que la actuación del presidente "es producto de la ignorancia". Luego le acusó de "ser un irresponsable al romper el espíritu de la transición". Según el líder de la oposición, en 1978 los españoles tomaron "un acuerdo, que era difícil después de una historia complicada" y decidieron "mirar hacia delante". Y desde ese momento, añadió, ningún presidente del Gobierno "se dedicó a revolver en el pasado". "Que se ponga a gobernar y deje de decir frases idiotas y de dividir a los españoles", concluyó.

Preguntado por el anuncio del alcalde de Santander, Gonzalo Piñeiro, del PP, de que él también retirará en esa ciudad una estatua idéntica a la de Madrid, Rajoy se empeñó en diferenciar esta iniciativa. Señaló que esa decisión se tomó hace un año, ante la próxima construcción de un aparcamiento. De ello dedujo Rajoy que la retirada de la estatua de Franco en Santander, una de las ciudades con más referencias franquistas en el callejero, "no tiene una connotación política".

Gonzalo Piñeiro confirmó ayer que tanto la estatua de Franco como la talla en piedra del escudo de la República "se retirarán" tarde o temprano de la Plaza del Ayuntamiento de Santander. "Se hará con normalidad y no con nocturnidad", afirmó.

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, sostuvo, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que la retirada de la estatua no pretende anular la historia, sino "pasar una página", mientras que el ministro de Defensa, José Bono, consideró que la división ideológica que se está suscitando "quizá no sea acertada".

La vicepresidenta insistió en que "no se trata de anular la Historia, se trata de pasar una página", y subrayó que es bueno que los pueblos "pasen determinadas páginas de su historia, especialmente aquellas que se escriben sobre la base de la división y la confrontación entre los conciudadanos". Aseguró que no se ha decidido un destino para la estatua, igual que tampoco hay ninguna decisión tomada sobre el Valle de los Caídos u otros lugares simbólicos del franquismo, a pesar de que "hay muchas peticiones relacionadas de esta naturaleza que han sido formuladas por las asociaciones para la recuperación de la memoria histórica".

Respecto a la posible retirada de otros símbolos, De la Vega aseguró que el Ejecutivo "está atendiendo la petición de los ciudadanos" y las mociones que aprobó el Congreso el pasado mes de noviembre (apoyadas por todos los grupos excepto por el PP, que se abstuvo), en las que se pedía que se retiraran estos símbolos de todas las dependencias públicas.

La vicepresidenta se comprometió a que en este periodo de sesiones se apruebe la ley dedicada a recuperar la memoria de las víctimas de la Guerra Civil. Junto con ella, se decidirán medidas como el destino del Valle de los Caídos o el papel de los archivos.

En el PP hay división de opiniones. Mientras el diputado navarro Jaime Ignacio del Burgo se preguntó, en línea con Rajoy, a "qué viene ahora remover el pasado" y pidió también la retirada de las estatuas de los dirigentes socialistas de la II República Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero, el presidente del PP catalán, Josep Piqué, se mostró a favor de retirar todos los símbolos del franquismo que aún quedan en Cataluña. "Todos los símbolos que choquen con el espíritu constitucional no tienen cabida", señaló Piqué cuando se le preguntó si estaba a favor de que se quiten los pocos que quedan en Cataluña. El líder del PP catalán precisó que las críticas efectuadas por dirigentes del PP "responden no tanto a la decisión (de quitar la estatua), sino a la manera de hacerlo, a las formas".

Para Jordi Pujol, ex presidente de la Generalitat de Cataluña, "lo importante es que el franquismo está absolutamente superado". Añadió que la retirada de la estatua "no abre ningún debate", sino que es "una erupción pasajera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de marzo de 2005