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La cúpula socialista aboga por que se asuman responsabilidades políticas

La cúpula del PSOE de Andalucía y de Sevilla es partidaria de cortar de raíz, asumiendo responsabilidades políticas, el caso de las facturas falsas denunciado en el distrito Macarena de la capital, la única de Andalucía cuyo alcalde es socialista.

El secretario general del PSOE, José Antonio Viera, el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, miembros de la ejecutiva provincial y del equipo de gobierno municipal mantuvieron desde las seis de la tarde de ayer una reunión para atajar la crisis desatada cuya solución política pasaba, según varias fuentes socialistas, por la dimisión de algunos de sus responsables. En algún momento de esa cita estaba previsto que se mantuvieran contactos con el concejal delegado del polémico distrito, José Antonio García, y con el director de área, José Marín, que fue el que firmó los 28 talones que la empresa COS asegura que no emitió.

Al cierre de esta edición, la reunión no había acabado por lo que se desconocía "ni cuántos ni quiénes", en palabras de un dirigente, iban a cesar. Lo que sí estaba claro es la firme determinación tanto de la cúpula del PSOE de Sevilla como de la ejecutiva regional de poner fin al asunto. "No va a haber ni paños calientes ni componendas", aseguró de manera tajante un dirigente.

Las fuentes consultadas consideran que Sánchez Monteseirín actuó "bien" llevando el caso a la Fiscalía, pero a renglón seguido apostillan que "eso no es suficiente". Estos medios detectan que se ha actuado de manera improvisada y con un "cierto enrocamiento".

La mayor preocupación en el PSOE era que alguna o algunas de las obras facturadas por un total de 48.355 euros no se hubiesen ejecutado.

En la mañana de ayer, tanto Viera como el alcalde mantuvieron conversaciones telefónicas con los máximos responsables de la ejecutiva regional socialista, que ha echado en falta, según una fuente, que no se haya actuado antes. "Por muchas obras que hagamos, los ciudadanos no entienden que no se puedan asumir responsabilidades. Es una cuestión de honestidad y de credibilidad", afirmó un dirigente, que defendió la aplicación de "medidas quirúrgicas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de marzo de 2005