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Zapatero acude hoy a la cumbre de Chirac y Schröder con Putin

La cumbre cuatripartita que reunirá hoy en París al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, al presidente francés, Jacques Chirac, y al canciller federal alemán, Gerhard Schröder, con Vladímir Putin está pensada y programada para enterrar cualquier atisbo o sospecha de diferencia surgida al calor de las polémicas públicas que últimamente han arreciado, sobre todo en Francia, en torno al presidente ruso y su política interior y la que desarrolla en Chechenia.

Lo confirman, prácticamente con las mismas palabras, fuentes diplomáticas de los tres países comunitarios citados, que se hacen eco de la idea que Chirac ha expuesto repetidas veces: la seguridad de Europa depende en buena medida de la estabilidad de Rusia, y la seguridad de Europa está por encima de todo.

El mensaje resulta especialmente urgente, a ojos de sus promotores, ahora que la UE cuenta con ocho nuevos socios del Este que mantienen una desconfianza innata hacia el disminuido gigante ruso. Suficiente malestar como para suscitar preocupaciones sobre el futuro del diálogo que la Unión entabló en 2003 con Rusia sobre cuatro campos básicos: la economía, la educación, la seguridad interior y la seguridad exterior. Y a nadie se le escapa tampoco el papel destacado que la potencia energética de Rusia juega tras estos planteamientos.

La moderación de las reacciones europeas frente al asalto de la escuela de Beslán, la muerte del líder independentista checheno Aslan Masjádov o las denuncias de falta de libertad de la prensa rusa responden a intereses "estratégicos".

Papel de España

Chirac y Schröder se aprestaron a reforzar la interlocución con Moscú. Le dieron la fuerza del eje franco-alemán y han celebrado ya dos cumbres con Putin. La incorporación de Zapatero a estos encuentros viene a colmar las dificultades que encuentran los dos veteranos para mantener el impulso en solitario: por razones históricas evidentes, a los ojos de los nuevos miembros de la UE, ni Alemania ni Francia resultan fiables como impulsores del diálogo con Rusia. España es, en cambio, un país ajeno a las dos grandes guerras y un socio aplicado en Europa que no suscita recelos entre los orientales.

Desde el punto de vista español, la incorporación a estas cumbres es la prueba del nueve de la vuelta de Madrid al eje París-Berlín, o "al corazón de Europa", según la expresión de Zapatero. Así lo subrayan fuentes gubernamentales y de los otros países.

En lo concreto, la reunión de hoy en París desbrozará el camino de la cumbre que Rusia y la Unión celebrarán el próximo 9 de mayo y, sin duda, destacará la identidad de puntos de vista de los reunidos sobre los grandes temas internacionales, como Irán, Irak, el conflicto israelo-palestino y la situación en Líbano. Los líderes se reunirán durante dos horas, antes de cenar en El Elíseo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de marzo de 2005