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Mandatarios de 35 países acuden a Israel para recordar a las víctimas del Holocausto

Annan se compromete a luchar contra el antisemitismo en la inauguración del nuevo museo

La inauguración de la ampliación del Museo del Holocausto en Jerusalén se convirtió ayer en un acto de solidaridad internacional, principalmente europea, que superó con creces el registrado hace siete años con motivo del 50º aniversario del Estado de Israel. Un total de 35 delegaciones nacionales de alto nivel, 30 de ellas europeas, entre otras la española, dirigida por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, participaron en el acto presidido por el presidente israelí, Moshé Katsav, y el primer ministro, Ariel Sharon.

No se registraba una asistencia semejante desde los funerales de Isaac Rabin, el primer ministro laborista asesinado en 1995. Y no son los países tradicionalmente más amigos de Israel los más representados en estos actos, que proseguirán hoy, sino los que más relación histórica tuvieron con los horribles hechos conmemorados.

La delegación de EE UU, por ejemplo, está presidida por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg; la del Reino Unido, por el viceprimer ministro, John Prescot. De Polonia, en cambio, ha viajado a Jerusalén el presidente, Alekxander Kwasniewski; de Alemania, el ministro de Exteriores, Joschka Fischer; de Francia, el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin. Suecia, Dinamarca, Bélgica, Holanda y Rumania están representadas por sus primeros ministros. Suiza, Bosnia, Croacia, Lituania, Macedonia, Serbia y Eslovaquia, por sus presidentes. Completan el elenco Portugal, con su ministro de Exteriores, y una serie de representaciones ministeriales de distinto signo por cuenta de Estados tan diversos como Ucrania, Grecia o la Santa Sede. Rusia, República Dominicana, Turquía y Australia son algunos de los países que han enviado también delegaciones.

A pocos les libró de responsabilidades el presidente Katsav, cuando recordó que "las puertas de muchos países permanecieron bloqueadas para los judíos que querían huir" de la persecución nazi.

Le hizo eco Ariel Sharon. En una velada llena de cantos tristes, poemas y relatos de tragedias personales, el primer ministro afirmó que el Holocausto fue una tragedia para los hebreos y un periodo "oscuro" para todos los pueblos, porque pocos hicieron algo para impedir el genocidio.

"El Estado de Israel es el único sitio del mundo donde los judíos tienen la fuerza y el derecho de combatir cualquier nuevo intento de exterminio. Es su única garantía", concluyó. Sharon clamó, además, "¡nunca más!" y proclamó a Jerusalén -según Katsav, "la esencia espiritual de los judíos"- capital de la democracia, los derechos humanos y las libertades.

Apoyo de Moratinos

Moratinos reconoció a la prensa que la afluencia de líderes en el acto de ayer refleja "el apoyo total" al pueblo de Israel, pero también al Gobierno de Sharon, un militar en guerra implacable con los palestinos durante los años ochenta en Líbano, que ha proseguido su cruda batalla como primer ministro, y que hoy es visto por los Gobiernos de Europa y Estados Unidos como el hombre de la paz. Su plan de retirada unilateral de los territorios palestinos comenzó precisamente ayer en Jericó.

Ningún representante palestino participa en los actos de Jerusalén, pese al clima de deshielo. El presidente, Mahmud Abbas, Abu Mazen, negociaba en Egipto con los grupos armados palestinas la formalización de la tregua que sustenta las esperanzas de arreglo.

El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, que en el pasado fue tachado de antisemita por Sharon y que visita por primera vez el Estado hebreo, dijo ayer que "si Naciones Unidas no consigue estar en la primera línea de la lucha contra el antisemitismo y otras formas de racismo, negará su historia y socavará su futuro". "Esa obligación", añadió, "nos liga al pueblo judío y al Estado de Israel, que surgió, como las propias Naciones Unidas, de las cenizas del Holocausto".

El primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, declaró que "un ataque contra un judío es un ataque contra toda Francia", y destacó "el vigor con el que Francia ha reaccionado al recrudecimiento del antisemitismo en su suelo".

Moratinos, por su parte, subrayó el "compromiso del pueblo español con la memoria del Holocausto", y su homólogo israelí, Silvan Shalom, se manifestó "emocionado por la determinación del pueblo y el Gobierno español contra el antisemitismo".

El ministro israelí de Exteriores aceptó la invitación para participar en el Congreso sobre Antisemitismo que se celebrará en Córdoba el próximo mes de junio, siguiendo la línea de los ya realizados en Viena y Berlín en el marco de la OSCE, según precisó Moratinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de marzo de 2005