Reportaje:

El 'oro blanco' inunda Argentina

El atractivo de los glaciares de la Patagonia y la caída del peso disparan las visitas hasta los 2,4 millones de personas

"¡Es una locura, no se consiguen plazas libres en ningún sitio y tengo pedidos hasta para ver marchas de piqueteros!", se exalta Marcelo Fernández, gerente de una agencia de turismo. ¿Es éste el mismo país, la misma Buenos Aires? Hace sólo tres años la mayoría de los ciudadanos se manifestaba cada noche golpeando sus cacerolas y pedía a gritos "que se vayan todos". Miles de jóvenes se apostaban desde la madrugada frente a las sedes de los consulados de España, Italia y Estados Unidos para marcharse cuanto antes y para siempre de aquí. El movimiento de turistas, argentinos y extranjeros, en lo que se lleva del verano austral es abrumador. Los aeropuertos, las estaciones terminales, los principales destinos, todo está colmado.

Los ingresos por turismo triplican los de la exportación de carne de vacuno

La devaluación del peso a la tercera parte de su valor con relación al dólar, a comienzos de 2002, convirtió a Argentina en uno de los destinos favoritos del turismo internacional. El secretario de Turismo de Argentina, Carlos Enrique Meyer, asegura que "el ingreso de divisas al país es casi equivalente ya al de la exportación de soja y triplicó al de carnes en los dos últimos años". El sector da trabajo a más de un millón de personas, y supone el 7,7% del PIB. Los ingresos por turismo llegaron a los 2.500 millones de dólares el pasado año, un 11,1% más que el año anterior. Los viajeros de España, Francia y Brasil fueron los que más aumentaron. En 2004, Argentina recibió 2,4 millones de turistas. El 51% llegó desde países de la región -Chile, Uruguay, Brasil-, interesados en los paseos de compras. De los extranjeros, la mayoría son italianos y españoles. Los norteamericanos desembarcaron de 60 cruceros de lujo, con un promedio de entre dos mil y tres mil pasajeros, que pasan cada año por el puerto de Buenos Aires y se detienen uno o dos días antes de seguir viaje hasta el Atlántico sur.

El oro blanco de la llamada industria sin humo se funde con el oro verde de la soja, el oro negro del petróleo y el oro rojo de la carne, las tres principales exportaciones del país para colaborar en el milagro de la recuperación económica argentina.

La revista especializada Condé Nast, que pertenece al grupo editorial de The New York Times y Vogue, valoró a Buenos Aires como la ciudad más importante del sur de América y la quinta más atractiva de todos los países del continente americano, con excepción de las de Estados Unidos, de acuerdo con los resultados de un reciente sondeo de opinión. Buenos Aires es también el destino favorito para el llamado turismo gay, que la considera una "ciudad amiga", con hoteles y circuitos especiales para los turistas homosexuales.

Teo Bongiovanni, italiana, hace un resumen del atractivo que tiene Argentina particularmente para italianos y españoles, que se sienten en casa: "No es que sea un destino tan económico para nosotros, por el costo de los pasajes, pero luego llegas aquí y de verdad que tienes sitios incomparables, como el delta del río Paraná, la reserva ecológica pegada a la ciudad, los restaurantes junto al río en Puerto Madero, decenas de museos con obra de grandes maestros, el del tango, el de Evita Perón, hasta el campo del Boca para los niños, excursiones a las cataratas del Iguazú, a la Patagonia, a los lagos del sur, y todo, eso sí, a precios muy convenientes si uno dispone de euros".

Un pasaje de avión, ida y regreso, desde Buenos Aires a Ushuaia, en el extremo sur del país, resulta a 550 pesos (140 euros) para argentinos y 650 pesos (162 euros) si el viajero es extranjero. La habitación en un superhotel de cinco estrellas de Buenos Aires cuesta entre 150 y 200 euros cada día, pero la mayoría opta por hoteles de tres y cuatro estrellas, que ofrecen buen servicio a un promedio de 60 euros la noche. El turismo joven, un 20% del total, se aloja en los llamados hostels de barrios como Palermo o San Telmo, con servicios mínimos, a 30 pesos, unos 8 euros por día. Una cena en el Ristorantino Caruso, uno de los de mejor cocina de la ciudad, junto al canal del río, en el barrio de Puerto Madero, con un buen vino argentino, sale a unos 20 euros por persona.

No hay pasajes disponibles hasta febrero en los vuelos de cabotaje y en los internacionales. Los hoteles de las tradicionales plazas y ciudades turísticas de la costa atlántica, a las que viajan los argentinos durante el verano austral, colmaron su capacidad de alojamiento en hoteles y hosterías. El consultor en temas de ocio y turismo, Enrique Strega, considera que el extraordinario crecimiento del sector en tan poco tiempo "no se basa únicamente en la devaluación de la moneda, aunque eso haya influido en el cambio de tendencia. Hay, además, un trabajo intenso de promoción en el exterior que ha realizado el Gobierno en conjunto con el sector privado. Además, se hicieron inversiones en infraestructura en todo el país, en general se ha comprendido la importancia del turismo como fuente de ingresos".

Óscar Ghezzi, directivo de la Federación Empresaria Hotelera y Gastronómica, destaca en particular el "esfuerzo en común entre gestores públicos y empresarios privados". Hay unas 100.000 pequeñas y medianas empresas trabajando para el turismo. En 2004 se inauguraron 47 hoteles en todo el país y otros 100 están en la etapa final de construcción.

Imagen del glaciar Perito Moreno, en la provincia de Santa Cruz, uno de los destinos más solicitados en Argentina.
Imagen del glaciar Perito Moreno, en la provincia de Santa Cruz, uno de los destinos más solicitados en Argentina.ALBERTO NAVAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de febrero de 2005.

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