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Un agente local creyó que perseguían a un delincuente

Uno de los dos agentes de la Policía Local de Valencia que el jueves persiguió y logró detener a Mikel Orbegozo en el centro de Valencia, reconoció ayer que ha sido "sin duda" el servicio más importante de los que ha realizado en sus catorce años de carrera policial.

El agente relató que la detención se produjo después de que, junto a su compañero de patrulla, observara poco antes de las ocho y media de la mañana cómo dos personas corrían por la calle de San Vicente. Una de ellas, explicó, perseguía a la otra y en un momento determinado le dio el alto, por lo que los policías locales supusieron que se trataba de un agente del Cuerpo Nacional de Policía no uniformado que intentaba capturar a un delincuente.

Con el coche-patrulla lograron interceptar al perseguido, pero éste cambió de acera, después de lo cual los tres policías corrieron tras él a pie hasta reducirle en el cruce de las calles de San Vicente y de la Linterna, próximas al hostal Tartessos del pasaje de la Sangre.

"No éramos conscientes de que se trataba de un supuesto etarra hasta que le hicimos el primer cacheo preventivo", relató. "La zona es muy céntrica y a esa hora ya estaba bastante concurrida de gente y tráfico", detalló el funcionario. "Los empleados de una oficina bancaria vieron todo lo que pasó, pero al igual que nosotros creyeron que se trataba de la detención de un delincuente", añadió. Finalmente resultó ser Orbegozo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de febrero de 2005