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La referencia de décadas pasadas da las claves a la nueva inspiración

La exigencia de buscar nuevos leitmotiv para cada colección fomenta una espiral de referencias donde van apareciendo décadas, estilos arquitectónicos, corrientes musicales. Es un "todo vale" del que los estilistas seleccionan lo que pueda ser útil en un discurso de pocas palabras pero de gran impacto visual: la prenda puede recordar algo del pasado, pero tiene que ser actual. La moda no entiende de su propio pasado, al que considera inmediatamente muerto. Y la moda de hoy se apura en esa búsqueda.

Roberto Torretta se apoya esta vez en las texturas y puntualiza: "Partimos de los años cincuenta y las referencias al ámbito de la costura con toques a lo masculino, como en los pantalones anchos". Este diseñador refuerza el discurso plástico con una paleta muy concreta: "Del gris perla al negro, pasando por el acero, el blanco y el crudo. El color está sobre todo en los accesorios".

Andrés Sardá (que recientemente ha sido galardonado en Francia con el premio al mejor diseñador de su especialidad: la lencería) es el decano de los diseñadores catalanes que se mantiene en activo. Sus colecciones han mirado recientemente a los años sesenta, al apogeo del dos piezas y todo lo que lo rodeaba. Antes, había llegado hasta el París de Exté. El viaje no se detiene, y ahora son los años setenta con su abuso colorista y sus utopias. Sardá explicaba recientemente que "tras un primer experimento inicial, esa inspiración debe evolucionar y ponerse al servicio de lo que hacemos y vendemos: moda. Esa perspectiva no debe perderse".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de febrero de 2005