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La juez ordena la entrega a las familias de los 21 cadáveres exhumados del Yak-42

Teresa Palacios, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, dictó ayer una providencia en la que ordena la entrega a sus familiares de los 21 cadáveres de víctimas del accidente del Yak-42 que fueron exhumados en noviembre pasado y se encuentran desde entonces en un depósito del cementerio de La Almudena, en Madrid.

La juez tomó esta decisión después de que, el pasado martes, recibiera un informe del forense de su juzgado que confirma que las identidades reales de los 21 cadáveres no corresponden a las que les atribuyó en su día el Ministerio de Defensa, sino a la que determinó el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses tras cotejar el ADN de los parientes con las muestras conservadas en un laboratorio de Estambul (Turquía).

Palacios afirma en su providencia que, "a la vista de las conclusiones" de los informes del forense y del mencionado instituto, "se acuerda la entrega de los cadáveres [a las familias de las víctimas] para su traslado e inhumación, o en su caso incineración, a cuyo fin deberán informar al juzgado del lugar en que se va a llevar a efecto".

Las exhumaciones afectaron a nueve comunidades autónomas, en las que previsiblemente habrá que efectuar también ahora entierros o incineraciones, después de que cada familia reciba los restos de su verdadero difunto. La entrega, según las fuentes consultadas, se hará a partir del próximo lunes, una vez que la providencia sea firme, si ninguna de las partes personadas en la causa presenta recurso.

Los errores de identificación afectaron a 30 de los 62 militares muertos en el accidente de Trabzon (Turquía), el 26 de mayo de 2003, pero nueve cadáveres no pudieron exhumarse por haber sido incinerados.

En la misma providencia, la juez encarga al forense del juzgado un informe para saber "si es posible realizar pruebas médico-científicas" sobre las cenizas, tal como ha reclamado Francisco Cardona, padre de uno de los militares cuyo cuerpo fue incinerado por error.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de enero de 2005