Defensa prescinde de la agencia de la OTAN que subcontrató el Yak-42

El Ministerio de Defensa ha prescindido de los servicios de la agencia NAMSA de la OTAN al no prorrogar el contrato que expiró el pasado 31 de diciembre. Dicha agencia se ocupaba, por una comisión de 25.000 dólares al año, de fletar los aviones empleados para el transporte de personal y material a las zonas donde las Fuerzas Armadas españolas mantienen contingentes; fundamentalmente, Afganistán y, hasta la retirada de las tropas, Irak.

A raíz del accidente del Yakvolev 42, el 26 de mayo de 2003 en Trabzon (Turquía), en el que murieron 62 militares españoles, Defensa prescindió de NAMSA en el traslado del personal, para el que contrató directamente a compañías españolas, como Air Europa, pero siguió reurriendo a sus servicios para transportar material en aviones de origen soviético. Ahora, ha cortado también esta relación.

El ministro José Bono reveló ayer que ha ordenado al jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Félix Sanz Roldán, no usar "nunca más" los servicios de NAMSA "mientras no responda a las irregularidades" en el flete del Yak-42.

Bono aseguró que, en este caso, "todo el mundo debe asumir sus responsabilidades. No es, desde mi punto de vista, medianamente digno de silenciarse que en este trámite de contratación hemos aprendido lo suficiente para no contratar con ninguno de los que estaban en la cadena y no nos han dado explicaciones", agregó.

En cuanto al futuro, señaló que el ministerio buscará por su cuenta "los transportes más convencionales, cómodos y seguros". Fuentes de Defensa explicaron que ya se ha contactado con una agencia española a través de la cual alquilar los grandes aviones necesarios para el transporte de material.

NAMSA fletó el Yak-42 a través de una cadena de subcontrataciones en la que se perdió el seguro de 75.000 dólares por pasajero al que obligaba su contrato con el Estado Mayor de la Defensa. El Gobierno español adelantó este dinero (un total de 4,6 millones de dólares) del presupuesto público pero NAMSA, según las fuentes consultadas, ni acepta su propia responsabilidad ni se muestra beligerante con Chapman Freeborn, el broker al que adjudicó el contrato de transporte.

El acuerdo firmado en su día con NAMSA negaba, además, al Gobierno español la posibilidad de querellarse contra la agencia de la OTAN si ésta incumplía sus obligaciones.

Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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