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Los insurgentes fusilan a 12 policías iraquíes al norte de Bagdad

Más de 20 muertos en una cadena de ataques tras la llamada de Bin Laden a la 'yihad'

Un grupo de insurgentes asaltó ayer un puesto de policía cerca de Tikrit, la ciudad natal de Sadam Husein, y fusiló a los 12 agentes que se encontraban en su interior en una espectacular demostración de fuerza al día siguiente de la llamada de Osama Bin Laden a impedir la celebración de las elecciones en Irak previstas para el próximo 30 de enero. Al menos otra docena de policías y guardias nacionales iraquíes murieron en distintos ataques al norte de Bagdad.

Tras la matanza, que tuvo lugar al poco de amanecer en la localidad de Djila, al sur de Tikrit, los insurgentes dinamitaron el puesto de policía. Los insurgentes llevaron a cabo el fusilamiento en el mejor estilo de una ejecución sumaria: los 12 policías fueron rodeados y disparados en orden. Uno de ellos, que intentó escapar,también fue asesinado. Poco después otros cinco policías murieron en cuatro ataques diferentes ocurridos en la misma zona.

Estos incidentes sólo fueron los primeros del largo rosario de ataques que se sucedieron ayer al norte de la capital iraquí, una región predominantemente suní.

Otro puesto de policía al sur de Samarra, a unos 125 kilómetros al norte de Bagdad, sufrió un ataque similar. Cuatro policías y un guardia nacional iraquí fueron asesinados. En la propia Samarra, tres civiles y tres guardias nacionales murieron al hacer explosión un coche bomba, y en Balad, una población cercana, un capitán de policía fue abatido y dos de sus hombres heridos cuando un grupo de insurgentes abrió fuego contra su patrulla, que estaba encargada de proteger un centro electoral.

En Bagdad, un atentado suicida con coche bomba contra el convoy en el que viajaba el oficial superior de la guardia nacional iraquí, el general Modher al Mula Abud, erró el blanco pero hirió a seis peatones. El general Al Mula, que salvó la vida gracias al blindaje de su vehículo, era uno de los pocos generales chiíes del Ejército de Sadam Husein. Durante la guerra aceptó la presencia de las fuerzas norteamericanas y fue nombrado para el puesto directamente por los responsables de EE UU en Irak.

Al sur de la capital fue hallado ayer el cadáver acribillado a balazos de un dirigente del Partido Comunista iraquí, Saadi Abdel Jabbar al Bayati, que había sido secuestrado el pasado domingo.

La cadena de ataques llega 24 horas después de que el jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden, llamara al boicoteo de las elecciones en una nueva cinta de audio emitida por la televisión árabe Al Yazira. En la cinta, la voz atribuida a Bin Laden afirma que "la yihad (guerra santa) en Irak es un deber", y califica de "infieles" a los que participen en las elecciones. En el mismo mensaje, Bin Laden nombra al jordano Abu Musab al Zarqaui, emir de Al Qaeda en Irak y más adelante pide contribuciones económicas para financiar sus operaciones terroristas con estas palabras: "Feliz aquel que toma parte en esta guerra con su riqueza o su vida". Y añade: "Los gastos de Al Qaeda en Irak son de 200.000 euros a la semana, sin contar los gastos de otros grupos...".

La jornada de ayer pone en evidencia de nuevo la alianza de facto entre islamistas radicales como Zarqaui y nacionalistas iraquíes, baazistas o no, en las zonas suníes de Irak.

Por su parte, el Pentágono está considerando la posibilidad de enviar entre 6.000 y 8.000 soldados más a Mosul, la ciudad del norte del país, donde hace una semana murieron en un atentado contra una base militar 21 norteamericanos.

Asimismo, una fuerza de cerca de 800 policías será desplegada próximamente en Faluya, localidad situada a 60 kilómetros al oeste de Bagdad, según anunció ayer el Gobierno interino iraquí. La iniciativa pretende crear una fuerza de seguridad local que estará integrada en un primer momento por 1.400 agentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de diciembre de 2004