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Sistach descentraliza el arzobispado de Barcelona al dividirlo en cuatro zonas

El arzobispo nombra nuevos vicarios y delegados diocesanos

El arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, pone fin a la centralización del arzobispado propiciada por su antecesor, Ricard Maria Carles. El nuevo modelo, que retoma el utilizado por Narcís Jubany, crea cuatro zonas episcopales y pretende acercar la Iglesia a la sociedad. Con este fin, el arzobispo ha nombrado cuatro vicarios, que dirigirán las zonas de Barcelona y el Maresme, y 17 delegados diocesanos, al cargo de áreas temáticas.

Tras la segregación, el pasado junio, de las diócesis de Terrassa y Sant Feliu, y el nombramiento de Lluís Martínez Sistach como arzobispo, quedaba pendiente la reorganización de la diócesis de Barcelona y de su equipo de gobierno.

El arzobispado de Barcelona recuperará las cuatro zonas pastorales que ya se utilizaron durante la dirección de Narcís Jubany y que su sucesor, Ricard Maria Carles, eliminó. Dos de las zonas corresponden a la partición de Barcelona, incluidas L'Hospitalet y Cornellà; otra estará formada por Badalona y Santa Coloma de Gramenet, y la última corresponde a Mataró y el santuario de La Cisa. El objetivo de todo ello es "descentralizar la diócesis para acercarse a la sociedad", según Martínez Sistach.

A la cabeza de cada una de las zonas, el arzobispo ha nombrado un vicario episcopal, según criterios de edad y disponibilidad. Los cuatro elegidos son Josep Maria Turull, hasta ahora rector de Sant Ramon de Penyafort y vicedirector de la Biblioteca Pública Episcopal, quien dirigirá la zona que abarca desde Horta a Cornellà; Salvador Bacardit, que ocupaba los cargos de delegado general pastoral social y rector de Santa Coloma, que combinará con su nombramiento como vicario de Badalona y Gramanet; Francesc Segismon García, párroco de la Mare de Déu del Pilar de El Masnou, que dirigirá la zona de Mataró hasta La Cisa, y Joan Galtés, que repite como vicario y se encargará de la zona de Barcelona comprendida entre Poble Sec y Roquetes.

Según Martínez Sistach, los nombramientos se han hecho basándose en cuestiones de "edad y disponibilidad", aunque también se ha consultado a más de 400 sacerdotes, que han hecho más de 300 propuestas. El arzobispo también ha nombrado a 17 delegados diocesanos, que se ocupan de distintas áreas temáticas. Siete de los nombramientos son nuevos, mientras que 10 delegados seguirán en su cargo. Entre ellos no habrá ningún laico ni ninguna mujer. "Es difícil encontrar personas laicas disponibles", justificó el arzobispo. Sin embargo, todavía falta por nombrar seis delegados diocesanos, que se decidirán a mediados de enero.

Joan Carrera, vicario general, señaló que esta reestructuración acaba con "un año de rumores y expectativas respecto al arzobispado de Barcelona". "No queremos una Iglesia aislada, al margen de la vida y con una jerarquía cerrada", añadió.

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