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Un atentado suicida deja siete muertos en el centro de Bagdad

Un atentado suicida con coche bomba dejó ayer al menos siete iraquíes muertos a las puertas de la Zona Verde, en la que se encuentran varias legaciones diplomáticas y el cuartel general de las tropas de EE UU en Bagdad, cuando se cumple un año de la captura del ex dictador Sadam Husein por las tropas estadounidenses. Según fuentes hospitalarias, otras 19 personas resultaron heridas -cuatro de ellas gravemente- en el ataque cuya autoría se atribuyó posteriormente el jordano Abu Musab al Zarqaui en una página de Internet. "En este día sagrado, un león del batallón de los mártires atacó a un grupo de apóstatas y americanos en la Zona Verde", declaró Al Zarqaui en su web.

Restos de coches colgaban de árboles a la entrada de las instalaciones americanas. "Estábamos en nuestro coche cuando otro coche explotó a nuestro lado", relató uno de los heridos con la cara ensangrentada en el hospital de Yarmuk. La mayoría de los heridos formaban fila a la entrada del complejo para acudir a sus centros de trabajo cuando se produjo la explosión.

También ayer, tres soldados estadounidenses y un civil iraquí resultaron heridos debido a la explosión de otro coche bomba en el norte de Bagdad, anunció el Ejército norteamericano en un comunicado. "Un coche bomba explosionó al paso de una patrulla del cuerpo expedicionario en Bagdad hiriendo a tres soldados y un civil iraquí", a las 8.30 (hora local, 6.30, hora peninsular española), indica el texto, que precisa que dos vehículos Humvee resultaron gravemente dañados. Por otra parte, siete marines murieron el domingo en dos incidentes en la provincia de Al Anbar, según fuentes militares, que no ofrecieron más detalles.

Fuentes militares estadounidenses indicaron, además, que ocho de los once altos responsables del Gobierno de Sadam Husein que se habían negado a comer durante su cautiverio en lo que sus abogados denominaron "huelga de hambre", volvieron ayer a ingerir alimentos. "Todos los grandes criminales están comiendo de nuevo", dijo el coronel Barry Johnson. "Los que no quisieron desayunar esta mañana [ayer], pidieron un desayuno más tarde, sobre las 11.00", añadió.

El presidente interino iraquí aseguró ayer que los insurgentes tratan de boicotear las elecciones previstas para enero y que hay que frenarles. Ghazi al Yauar advirtió de que el caos actual podría abrir el paso a un "Hitler iraquí" ante la necesidad de la población de orden y seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de diciembre de 2004