Maragall emplaza a los partidos catalanes a promover una propuesta de reforma del Estado

El presidente catalán sostiene que los cambios no deben comportar privilegios

Pasqual Maragall enumeró ayer los principios de lo que debe ser la propuesta catalana de reforma del Estado, cuyo objetivo sería la implantación de un nuevo marco de relación política e institucional basado en el reconocimiento de la pluralidad nacional de España. Para ello, el presidente de la Generalitat emplazó al resto de formaciones políticas catalanas a "tener inteligencia y coraje" y pactar una propuesta. El presidente, no obstante, advirtió de que este escenario que plantea no debería comportar privilegios territoriales ni ciudadanos.

Maragall aprovechó su participación en el foro Tribuna Barcelona para lanzar la que denominó "estrategia de Cataluña", una vez que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha comprometido a impulsar la reforma constitucional y dados los avances gubernamentales en la profundización del Estado autonómico. Maragall fijó de esta manera la clave de su propuesta: "El núcleo del pacto constitucional tendría que consistir en que las nacionalidades históricas acepten la generalización autonómica, la igualdad competencial y el equilibrio del modelo, al mismo tiempo que el resto de las comunidades reconozcan la diversidad plurinacional, pluricultural y plurilingüística de España y, en consencuencia, las expresiones políticas prácticas y simbólicas de los hechos diferenciales".

En definitiva, Maragall dijo que se "trataría de la plena y coherente adecuación del Estado autonómico a la pluralidad y diversidad de sus territorios". Esta propuesta tendría dos criterios básicos: igualdad y diferencia. Es decir, que las reformas no deberían comportar privilegios, sino "una igualación de servicios y estándares de vida de todos los ciudadanos, con lo que ello supone de solidaridad de los más desarrollados con los más retrasados".

El planteamiento de Maragall, que iría, según él, más allá de las reformas constitucionales -"transformar el Estado español en un verdadero Estado compuesto no se termina con la reforma constitucional", señaló- , tendría que ser impulsado desde el Gobierno catalán. "Tengan la certeza de que el Gobierno de Cataluña se basa en una apuesta estratégica que ata el progreso de nuestro autogobierno a la transformación del Estado español", agregó el presidente. Sin embargo, Maragall reclamó la concurrencia del resto de formaciones políticas catalanas y se comprometió a "hacer todo lo que haga falta" para ver cumplido este deseo. "No tengo razones para el pesimismo. Que no nos falte ni la inteligencia ni el coraje que necesitamos", comentó.

Pese al ofrecimiento, el presidente de la Generalitat criticó la actitud de los partidos nacionalistas por reforzar su "sentimiento de patria" con "derrotas como la de Fresno", en la que la selección catalana no consiguió su reconocimiento internacional.

En el turno de preguntas el presidente, que fue presentado en catalán por su homólogo aragonés, Marcelino Iglesias, afirmó que no considera prioritario que el Partit dels Socialistes (PSC) recupere el grupo parlamentario propio en el Congreso. Respecto a la inmigración, Maragall consideró que, pese a su "conveniencia, es un problema incontrolable en sus orígenes, pero se pueden controlar sus efectos".

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