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El tripartito pacta menos del 20% de sus enmiendas al 'plan Ibarretxe'

La ponencia termina el debate del texto sin acercamientos a la oposición

La ponencia del plan Ibarretxe concluyó ayer el debate de las enmiendas parciales al proyecto con la transacción de 25 de ellas en el seno del tripartito. Se trata, como reconocieron sus portavoces, de asuntos de segundo orden, ya que sobre las diferencias sustanciales no se ha registrado el menor acercamiento. El grupo de trabajo celebrará una última reunión de carácter técnico el día 9. Los tres partidos seguirán hablando hasta la elevación ese día del informe a la Comisión de Instituciones e Interior, cuya reunión se ha pasado del 15 al 20 de diciembre a petición de EB.

La séptima y última reunión de las programadas para el debate en ponencia discutió las disposiciones transitoria y final y el preámbulo del proyecto, su parte más ideológica, que se decidió dejar para el último momento. Se trata precisamente de la única parte del texto que un grupo de la oposición, el de la ilegalizada Batasuna, está dispuesto a apoyar. Sin embargo, la negativa del tripartito a "trocear" el proyecto, como ayer volvió a pedir el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, hace poco probable ese respaldo, ya que SA rechaza el articulado y sólo admitiría que el PNV o los tres grupos que apoyan el Gobierno lo llevaran más tarde a una eventual mesa de partidos donde cada cual expusiera sus iniciativas.

Tras la reunión de ayer, la ponencia celebrará una última sesión de trabajo, de carácter puramente técnico, el próximo jueves. Hasta esa fecha, en la que elevará su informe a la Comisión de Instituciones e Interior, que debe debatir el proyecto en su integridad después, el tripartito seguirá avanzando en algunas otras enmiendas que se sienten capaces de transaccionar. El portavoz de EB, Oskar Matute, quiso quitar toda significación a esa nueva reunión. "Si a alguien se le ocurre que se puede revisar algo, bien, pero no es un plazo para intentar un acuerdo in extremis ni nada por el estilo", aseguró.

El PNV, EA y EB sólo han alcanzado un acuerdo en 25 de las 128 enmiendas que plantearon entre los tres. Ninguna de ellas afecta a aspectos sustanciales de sus diferencias. Así, el debate en la ponencia ha tenido una utilidad muy limitada, si a la negativa de la oposición de presentar enmiendas parciales se le suma la incapacidad del propio tripartito para ensanchar su consenso interno.

Los pronunciamientos sobre el trabajo realizado que ayer hicieron los portavoces fueron dispares, incluso en el seno de los grupos del Gobierno. El portavoz de EA, Rafael Larreina, fue quien más quiso ensalzar la importancia de las modificaciones introducidas, a las que atribuyó la bondad de haber hecho "más socialdemócrata" el proyecto. Sus homólogos de PNV, Joseba Egibar, y de EB, Oscar Matute, estuvieron contenidos. El primero reconoció incluso que existen "zonas infranqueables" y se acogió al carácter de "campamento base" del texto original.

Matute mantuvo la misma frialdad hacia la posibilidad de lograr más acercamientos en los asuntos que tocan al "nudo gordiano" de las diferencias: los conceptos de ciudadanía y nacionalidad, la articulación interna de la comunidad autónoma y la Seguridad Social.

Otegi dijo que su grupo desea votar "sí al derecho de autodeterminación y a la consulta" por lo que "la pelota", en referencia a la posibilidad de que se acepte votar el preámbulo separadamente del resto del texto, a lo que ya se ha negado el PNV, "está en el tejado del tripartito".

El portavoz socialista, Jesús Eguiguren, recalcó que lo que la ponencia había acabado de elaborar ayer en la ponencia es "el programa electoral del PNV" para las próximas autonómicas. Pese a esa ironía, Eguiguren calificó el de ayer de "día triste" que consagraba "la división de la sociedad vasca por la voluntad decidida del tripartito de romper el pacto estatutario y de ir a un conflicto entre vascos", para el que auguró malas consecuencias en todos los terrenos. Eguiguren se refirió al cambio de clima en España para lamentar que "aquí en cambio se opta por la unilateralidad y la imposición ideológica de un sector social sobre otro".

El dirigente socialista dijo que el plan Ibarretxe es "un paso atrás, que nos lleva al conflicto interno y externo". Parafraseando al presidente peneuvista, Josu Jon Imaz, cuando afirmó recientemente que el PSOE es un gran peligro para el autogobierno vasco, Eguiguren recalcó que el proyecto del lehendakari "no es sólo un peligro, sino que ya está haciendo daño al romper el pacto".

Eguiguren dijo que su partido no admite "versiones light" del alcance del plan y señaló que en la ponencia se habló "de cómo se va a la independencia y cómo se rompe con España".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2004