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Reportaje:

El breve reinado de Santana

Los errores del primer ministro portugués provocan su caída tras sólo cuatro meses de Gobierno

"Fue Santana Lopes quien se suicidó, no fue el presidente el que le vedó el paso". José Manuel Fernandes, director del diario portugués Público, explicaba ayer de esta forma la caída del Ejecutivo conservador de Pedro Santana Lopes, el sucesor del presidente europeo, José Manuel Durão Barroso, decidida el martes por el presidente (socialista) Jorge Sampaio.

Pese a la inestabilidad provocada por este adelanto de elecciones, sólo cuatro meses después de la investidura del Ejecutivo, el sentimiento que ayer dominaba en la prensa y los analistas portugueses era de apoyo a Sampaio y de alivio por llegar al fin un Gobierno que durante poco más de cien días produjo una cadena de polémicas que desestabilizaron al propio Ejecutivo, a los agentes económicos y a la opinión pública, atarantados con las señales contradictorias que le llegaban del poder central.

Hay consenso sobre una cuestión: Santana Lopes no estaba preparado para asumir su cargo. En cuatro meses anunció varias medidas que sus ministros desmintieron, mezcló su papel de líder político (del conservador Partido Social Demócrata, PSD) con el de jefe del Gobierno -pronunció discursos políticos en actos oficiales-, cambió el rumbo de la política económica de rigor de Barroso, elogiada por Bruselas y exigida por Sampaio, declaró la guerra a la prensa y fue acusado de intentar manipular a los medios de comunicación para acallar voces incómodas.

Después, hubo diversos hechos que los analistas consideran sintomáticos de su estilo y de sus prioridades. El más famoso fue el empeño con que la asesoría de Santana Lopes desmintió una supuesta siesta del jefe de Gobierno después de un debate parlamentario. Para el politólogo Pedro Magalhães, Santana Lopes tiene "una ingenuidad algo infantil" que no se adecua al cargo de primer ministro.

Sampaio aprovechó la dimisión de un ministro, que se quejó de la falta de coordinación del Ejecutivo, para atender a lo que los analistas, los empresarios, los sindicatos, la oposición y destacadas figuras del propio PSD llevaban varios días pidiéndole: la disolución del Parlamento. El propio Santana Lopes dio los argumentos finales al presidente. El domingo, en un acto oficial, el primer ministro comentó la salida de su ministro y contestó al ex jefe del Ejecutivo Aníbal Cavaco Silva, que en una columna publicada en el semanario Expresso lanzaba "un grito de alarma": "es urgente apartar del poder a los políticos incompetentes". Santana Lopes se quejó de que no le dejaban trabajar, que su Gobierno era un "bebé prematuro" maltratado por sus "familiares". El primer ministro asumía que su equipo era débil y no tenía condiciones para gobernar.

Santana Lopes, de 48 años, pasó los últimos 30 intentando llegar al poder. Su partido siempre le había negado esa posibilidad, pero Barroso acabó por colocarle el PSD en las manos cuando cambió Lisboa por Bruselas sin tiempo para preparar una sucesión. En 2001, Santana Lopes había logrado robar a los socialistas la estratégica alcaldía de Lisboa. Ganó poder y se impuso al partido, que le nombró numero dos de Barroso. Antes, había sido alcalde de Figueira da Foz (uno de los pocos mandatos que llevó hasta el final) y secretario de Estado de Cavaco Silva (que nunca le dejó ser ministro, lo que provocó su salida intempestiva del Gobierno). Sin embargo, fue siempre una de las figuras más populares de la vida política lusa, por su presencia en la prensa rosa y en la televisión, que le costó el apelativo de "el Berlusconi portugués".

Cuando el martes Sampaio le comunicó el fin de su Gobierno, Santana Lopes dijo a los periodistas que volvería al palacio presidencial "como primer ministro, después de las elecciones". Queda saber si el PSD está dispuesto a aceptarlo como candidato, ya que las encuestas dan al partido menos del 30% de votos, mientras el Partido Socialista (PS) conseguiría cerca del 49%. La dirección del PSD seguía anoche reunida para analizar la situación. Mientras, los socialistas ya habían avanzado con un arma de peso: António Vitorino, el prestigioso ex comisario europeo, se encargará del programa de Gobierno del PS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2004