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Reportaje:

Víctimas del carbón en China

Más de 4.000 mineros han muerto en lo que va de año en un país ávido de energía para mantener el crecimiento

El domingo, a las 7.20 (siete horas menos en la España peninsular), una fuerte explosión de gas sacudió la mina de Chenjiashan, en la provincia china de Shaanxi, a 8.000 metros del túnel de entrada. En aquel momento, 293 trabajadores arrancaban carbón a las entrañas de la tierra. De ellos, 127, que se encontraban cerca de la salida, pudieron escapar con vida. Las autoridades anunciaron ayer lo que los expertos se temían: los otros 166 han muerto. "En un ambiente con una alta densidad de carbón, gas y monóxido de carbono es imposible que nadie atrapado bajo tierra pueda sobrevivir", había dicho poco antes Huo Shichang, responsable de la Administración provincial de la industria del carbón, según la agencia Xinhua.

El accidente es el peor que se produce en el sector minero chino en los últimos años, y, según analistas y organizaciones de derechos laborales como China Labour Bulletin (CLB), con base en Hong Kong, pone de manifiesto el alto precio en vidas que está pagando el gigante asiático para saciar la sed de energía de la economía que más rápidamente crece en el mundo. Muchas viejas minas que fueron cerradas en los últimos años por inseguras y peligrosas han sido reabiertas para dar respuesta a la demanda.

Según CLB, la prioridad del Gobierno es extraer tanto carbón como sea posible, incluso mirando para otro lado en el incumplimiento de las leyes y de garantizar que las instalaciones respetan las medidas de seguridad. China -el mayor productor y consumidor de carbón del mundo- ha extraído 1.600 millones de toneladas del mineral entre enero y octubre de este año, el 19% más que en el mismo periodo de 2003. Dos tercios de la energía y el 80% de la electricidad del país tienen su origen en la roca negra.

Pero rara es la semana en que las autoridades no anuncian un desastre minero, a pesar de la campaña puesta en marcha para reducir la peligrosidad de esta industria. A finales de octubre, 148 personas murieron en una explotación en la provincia de Henan. Ayer, al menos 13 perdieron la vida como consecuencia de una explosión en un yacimiento de la provincia de Guizhou.

Según el Gobierno, en los nueve primeros meses del año han fallecido 4.153 mineros, aunque, según dice, esta cifra es un 13% inferior a la del año pasado. Las organizaciones de derechos humanos afirman que las víctimas mortales probablemente rondan las 20.000 anuales, ya que muchos incidentes, en un sector plagado de excavaciones ilegales, son ocultados por sus dueños.

La catástrofe del domingo ha provocado las iras de los familiares de los fallecidos porque, según han denunciado en televisión, la dirección de Chenjiashan forzó a los empleados a seguir trabajando, a pesar de que éstos habían advertido una semana antes que había alta densidad de gas en el mismo pozo en el que luego se produjo la deflagración. La compañía, de propiedad estatal, sufrió otra explosión en 2001, que mató a 38 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2004