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LAS EXPLICACIONES DEL MINISTRO DE EXTERIORES

Aznar habló con Carmona antes de que fuera investido presidente

La charla telefónica con el golpista se celebró a primera hora de la tarde del 12 de abril

El entonces presidente del Gobierno español, José María Aznar, habló por teléfono con el golpista venezolano Pedro Carmona el 12 de abril a primera hora de la tarde (hora de Madrid), cuando el empresario urdía la trama para autoproclamarse presidente provisional en sustitución del secuestrado presidente Hugo Chávez. En declaraciones a EL PAÍS, el político venezolano Eduardo Fernández relata que él intervino en la comunicación telefónica entre Carmona y Aznar.

El portavoz de Exteriores del grupo Popular en el Congreso, Gustavo de Arístegui, acusó ayer al ministro Miguel Ángel Moratinos de haber "omitido también que la supuesta y famosa llamada del autoproclamado presidente [Pedro] Carmona no la hizo éste; la hizo un miembro destacado de un partido político venezolano, que, sin darle ocasión de decir que no, le pasó el teléfono a Carmona y duró segundos. Lo demás es mentir".

El destacado político en cuestión es Eduardo Fernández, presidente de la Fundación Popular Iberoamericana, vinculada a FAES - la fundación del Partido Popular-, desde 1993, y actual vicepresidente de la Democracia Cristiana. Fernández explicó a EL PAÍS que, tras conocer la noche del 11 de abril de 2002 que el presidente Chávez había renunciado, se dirigió al palacio de Miraflores, sede de la presidencia.

Allí, al conocer más detalles sobre la crisis, decidió llamar a José María Aznar, de quien se considera amigo, y quien propuso su designación como presidente de la Fundación Popular Iberoamericana. "Consideré que debía hablar con Aznar, y le informé de la situación. Eso ocurrió sobre las nueve o diez de la mañana del 12 de abril. Llamé al palacio de la Moncloa. Me atendió la secretaria del señor Aznar y poco después se puso él al teléfono. Le explique que Chávez había presentado su renuncia. Él me dijo que la crisis debía resolverse con métodos democráticos", dijo Fernández a EL PAÍS.

El político venezolano recuerda: "Yo hablaba desde un teléfono móvil. La comunicación se cortó varias veces. La secretaria de Aznar me hizo llamar al teléfono. Y después, Aznar habló con Carmona". Fernández no recuerda si fue él, como dijo ayer De Arístegui, quien pasó el teléfono a Carmona. Pero sí asegura que él tuvo que ver con la comunicación telefónica entre ambos.

En las horas siguientes, Fernández mantuvo contacto con Carmona y sus colaboradores. Intentó conocer sus planes. "Varias horas después de hablar con Aznar, supe que se preparaba un decreto por el que se disolverían la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo. Fue entonces que decidí marcharme del palacio de Miraflores. Me negué a firmar el decreto. Y por esa razón no asistí a la jura de Pedro Carmona como presidente provisional", explicó Fernández a este periódico.

La narración de Fernández, un hombre, según dijo a este periódico, de la confianza personal de Aznar antes de que éste ganara las elecciones de 1996, arroja luz sobre un aspecto que quedó fuera de la narración que ofreció ayer el ministro Moratinos en la comisión de Asuntos Exteriores. A saber: la posible participación del Gobierno de Aznar en los momentos previos al golpe de Estado del 11 y 12 de abril de 2002 contra el presidente constitucional Hugo Chávez.

¿Qué sentido podía tener una conversación telefónica con la cabeza civil de los golpistas militares a esas horas? Los altos cargos del PP han sostenido hasta ahora que, en realidad, Aznar habló con la "autoridad de hecho" y que el embajador español en Caracas, Manuel Viturro, visitó a Carmona, el 13 de abril, ya disuelta la Asamblea Nacional, porque era la "autoridad de hecho". Sin embargo, el testimonio de Fernández permite deducir que en aquellas horas del 12 de abril de 2002, Carmona ni siquiera era una "autoridad de hecho". Era la cabeza civil del golpe militar cuya aspiración, como luego ocurrió, era hacerse con el poder y jurar como "presidente provisional" de una junta cívico-militar.

El ministro Moratinos no aportó ninguna información sobre la relación entre el Gobierno de Aznar y la maquinación del golpe de Estado. Según dijo, carecía de esa información, por lo que definió la actividad del Gobierno de Aznar y de su embajador en Caracas como un intento tendente a dar legitimidad al golpe de Estado. Los datos que recuerda Fernández indican que ese intento de legitimación fue posterior a un contacto entre Aznar y Carmona, antes de que éste asumiera la presidencia provisional y disolviera la Asamblea Nacional. ¿Qué sentido podían tener esos contactos? Es algo pendiente de aclarar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2004