Cultura compra por tres millones el castillo de Vélez Blanco

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha llegado a un acuerdo para adquirir el castillo de los Fajardo en Vélez Blanco (Almería). El acuerdo se cerró ayer en una reunión mantenida en Madrid entre el director general de Bienes Culturales, Jesús Romero, y el propietario de la fortaleza, Salvador Ferrandis Álvarez de Toledo, marqués de Valverde.

La Junta informó de que, en fecha "próxima", la consejera de Cultura, Rosa Torres, rubricará este acuerdo con la firma del contrato de compra-venta de este bien patrimonial por un importe de tres millones de euros.

Con esta adquisición, la Consejería de Cultura recupera para el patrimonio una de las piezas claves de la arquitectura palaciega del Renacimiento español. "Definitivamente hemos cerrado la negociación, con lo que ya podemos decir que el castillo de Vélez Blanco pasa a titularidad de la Junta de Andalucía y, por tanto, a propiedad de todos los andaluces y, naturalmente, de todos los almerienses y de los vecinos de Vélez Blanco", explicó el director general de Bienes Culturales, Jesús Romero.

La Junta diseñará, desde el momento de la compra, un plan director para establecer las actuaciones que han de llevarse a cabo en el castillo y el uso del mismo.

El Castillo de los Fajardo, declarado Bien de Interés Cultural por decreto el 3 de junio de 1931, es, junto con el de la Calahorra, en la vecina provincia de Granada, el primer ejemplo de la nueva estética renacentista en España.

Nueva York

En 1904, el patio fue desmontado y trasladado a París; antes de ser reconstruido, fue adquirido por el norteamericano Georges Blumental, que lo donó al Metropolitan Museum de Nueva York. Allí puede contemplarse, incorporado a la arquitectura del mencionado museo desde 1959.

La referencia histórica del castillo se remonta al siglo XVI, cuando Pedro Fajardo y Chacón, primer marqués de los Vélez y adelantado mayor del Reino de Murcia, decidió convertir a Vélez Blanco en centro de sus posesiones y en sede de una pequeña corte. En 1506, ordenó derribar la antigua fortaleza musulmana e iniciar la edificación del actual castillo.

El monumento encierra una dualidad arquitectónica única en su género: por un lado es un castillo defensivo cuya planta se adapta al terreno del promontorio sobre el que se asienta y, por otro, es un palacio articulado sobre un patio de dos plantas -auténtica joya del Castillo- desde el que se accedía a los dos principales salones (Triunfo y Mitología) y a otras dependencias del palacio.

Fue construido siguiendo las soluciones arquitectónicas aportadas por el Quattrocento y decorado con mármoles y frisos de madera en los que se relataban los trabajos de Hércules y los triunfos de Julio César, héroes por excelencia de la antigüedad. Estos frisos se encuentran en el Museo de Artes Decorativas de París.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 01 de diciembre de 2004.