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Reportaje:

Las razones de los científicos

Las nuevas técnicas tienen un papel protagonista en la medicina regenerativa

Javier Sampedro

La clonación terapéutica recibió el pasado 2 de noviembre una zancadilla y un espaldarazo. La zancadilla fue la reelección de George Bush, el presidente que más ha hecho por impedir esa investigación y cualquier otra que implique el uso de embriones humanos. El espaldarazo fue la aprobación por los ciudadanos de California de la mayor partida financiera dedicada jamás a las células madre embrionarias -3.000 millones de dólares en diez años-, que situará a ese Estado, gobernado por el republicano Arnold Schwarzenegger, en el liderazgo mundial de la medicina regenerativa.

Los países que apoyan la prohibición total se basan en el argumento de que la clonación terapéutica (clonar embriones de pocos días para extraerles células madre) es un preámbulo de la reproductiva (clonación de niños). Para los científicos, sin embargo, esa técnica es una parte imprescindible de la investigación con células madre, en la que se basará a medio plazo toda una nueva rama de la medicina, y también del estudio de la biología humana. Los científicos, de hecho, prefieren no hablar de "clonación terapéutica", sino de "transferencia nuclear", para resaltar su total falta de relación con la clonación de niños. La transferencia nuclear es la técnica que se usa para ambos tipos de clonación. Consiste en tomar una célula de una persona, extraerle el núcleo (que contiene el genoma humano completo) y transferirlo a un óvulo donado al que previamente se ha extraído su propio núcleo. El embrión resultante se puede desarrollar dos semanas en el laboratorio. Para una clonación reproductiva, habría que implantarlo en una mujer. Para la terapéutica, hay que destruirlo y extraer de él células madre. Esta técnica suele discutirse como una futura estrategia para evitar el rechazo inmunológico. Uno de los grandes objetivos de la investigación con células madre es aprender a convertirlas en cualquier tipo de tejido útil para trasplantes. Si el embrión del que se obtienen las células madre es un clon del paciente, el trasplante no suscitará el menor rechazo inmunológico.

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En ese contexto, la clonación terapéutica no es urgente. Mientras los científicos no sepan controlar la conversión de las células madre en cada tipo de tejido, no habrá ningún trasplante que hacer, y por tanto, no habrá ningún rechazo inmunológico que evitar. Pero, en el último par de años, los investigadores se han dado cuenta de que la clonación terapéutica -o mejor, la transferencia nuclear- tiene otros usos de gran importancia, y que no necesitan esperar a que las técnicas de trasplante estén listas. El mejor ejemplo viene de California.

Tras la aprobación de los 3.000 millones de dólares, seis líderes científicos han detallado las investigaciones que consideran prioritarias en un documento que han entregado al Gobierno de California. Los autores son Lawrence Goldstein, Kenneth Chien, Juan Carlos Izpisúa Belmonte, Fred Gage, Peter Schultz y Evan Snyder, que representan a cuatro instituciones de referencia en la investigación biomédica de ese Estado: la Universidad de California en San Diego y los institutos Scripps, Burnham y Salk.

En ese documento, la clonación terapéutica es el tercero de los nueve puntos prioritarios. Y el argumento no son los futuros trasplantes, sino el estudio de las diferencias humanas, tanto en la susceptibilidad a las enfermedades como en la respuesta a los fármacos. Ésta es una de las grandes perspectivas que abren las células madre: que en ellas, y en los tejidos derivados de ellas, se podrán hacer todos los experimentos que no se pueden hacer con sujetos humanos. Y, si las células madre se obtienen de un embrión genéticamente idéntico a un paciente, permitirán investigar las causas de su propensión a cierta enfermedad, de su mala reacción a una medicación o de cualquier otro aspecto peculiar de su biología que tenga relevancia médica.

Los científicos necesitan la clonación terapéutica para comprender todos estos procesos. Pero, una vez que los entiendan, podrán desarrollar técnicas alternativas que no requieran permanentes donaciones de óvulos humanos. El documento de California subraya dos posibilidades: obtener óvulos de los cultivos de células madre y -mejor aún- conseguir células en cultivo que puedan imitar esa capacidad de los óvulos para reprogramar el núcleo de un paciente. Estos avances tendrán una importancia extraordinaria cuando los trasplantes basados en células madre lleguen a la práctica médica. De otro modo, nunca habrá suficientes óvulos para todos los pacientes.

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