XXV ANIVERSARIO DE LOS AYUNTAMIENTOS DEMOCRÁTICOS

Un cuarto de siglo en el poder local

Llevan toda su vida política al frente de sus respectivos consistorios. Dos alcaldes que portan la makila que simboliza el mando municipal desde el renacimiento de los ayuntamientos democráticos: la socialista Ana Urchueguía en Lasarte-Oria, un municipio guipuzcoano de 17.730 habitantes, y el peneuvista Ramón Urresti en Mendata, un bucólico pueblo con 347 vecinos desde el que se divisa la reserva de la Biosfera de Urdaibai. Urchueguía carga sobre sus espaldas gran parte del peso de la gestión municipal, sobre todo desde que ETA asesinó, en marzo de 2001, a su brazo derecho, el edil Froilán Elespe. Exhibe con orgullo la aportación del 1,5% del presupuesto local para el Tercer Mundo. El alcalde de Mendata asocia el paso de este cuarto de siglo con el cambio experimentado por su pueblo. "Cuando llegamos el primer día a este edificio", dice Urresti señalando al ayuntamiento, "tuvimos que quitar las zarzas, lo cubrían todo". Con trabajo, muchos viajes por el mundo "para aprender" y muchas llamadas a la puerta de la Diputación, admite, hoy Mendata es otra historia. Urresti, que vivió en carne propia la dura reconversión del sector cubertero en Gernika, pide ya el relevo: "Dos años y medio más y lo dejo", asegura. Como Urchueguía y Urresti, otros diez alcaldes permanecen sin interrupción desde 1979 en sus ayuntamientos. Son Imanol Aretxabala (Artziniega), José Antonio Bastegieta (Kortezubi), Leandro Kapetillo (Zalla), Goio Garai (Galdames), Emilio Reina (Sopuerta), Javier Arteaga (Mañaria), José Loizate (Garay), Antonio Zubiaurre (Alkiza), Pello Garbizu (Lezo) y Patxi Basauri (Elgeta).

Más información
Los 250 latidos de la democracia
"El ayuntamiento es una escuela por la que deberían pasar muchos ministros"
"No me considero un político. Si la política entra en el consistorio, malo"
Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS