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LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO

Interior cree que la crítica a la lucha armada de seis históricos de ETA debilita a la banda

El Ejecutivo vasco pide a Batasuna que dé un paso adelante y se desligue del terror

El Gobierno central y el PP han acogido con cautela las críticas a la lucha armada vertidas por seis históricos ex dirigentes de ETA en una carta dirigida a la dirección de la banda. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, considera que la carta es "interesante en la medida en que debilita a ETA". El Gobierno vasco también interpreta la misiva como un ejemplo más del cuestionamiento que tiene el terrorismo en su propio entorno. Miren Azkarate, portavoz del Ejecutivo autónomo, aprovechó para pedir a Batasuna que se desligue del terror. Arnaldo Otegi respondió calificando de "escandalosa" la "filtración" de la carta.

Los etarras firmantes del documento han sido destacados dirigentes ejecutivos en distintas áreas durante los años más sangrientos de ETA, hasta principios de los años 90. Esta condición aporta mayor relevancia al contenido crítico del texto remitido a la cúpula actual y, aún más, a sus conclusiones políticas de apoyo explícito a Batasuna, a la que, según afirman, sitúan por encima de su tradicional sometimiento a la banda.

Todos ellos se acercan o están largamente en la cincuentena y, tras una activa militancia en ETA durante muchos años, llevan más de diez encarcelados en Francia y en España, después de haber sido extraditados. Además, soportan condenas centenarias.

El más significativo de los firmantes es Francisco Mujica Garmendia, Pakito, uno de los miembros de la troika Artapalo desarticulada en Bidart en 1992. Su caída provocó el precedente de mayor debilidad de la banda. Mujica tiene, entre otras, una de las condenas más impresionantes: 4.645 años de cárcel como inductor de 23 asesinatos cometidos por el comando Argala, integrado por etarras franceses.

Carlos Almorza, Pedrito de Andoain, controló la red de extorsión etarra y sus finanzas. Ignacio Arakama, Makario, dirigió el sanguinario comando Madrid y, en calidad de ello, fue posteriormente nombrado por ETA interlocutor en las conversaciones de Argel. En cuanto a Iñaki Bilbao, Iñaki de Lemona, había sustituido a Pakito al frente de ETA cuando fue detenido.

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, aseguró que el Gobierno central "toma nota", aunque sin abandonar la "cautela" de una carta que calificó de "interesante". "Es interesante en la medida en que debilita a ETA", pero abogó por una reacción del Ejecutivo "absolutamente prudente, muy cuidadosa".

Cautela mostró también su predecesor en el cargo y secretario general del PP, Ángel Acebes. El dirigente popular aconsejó "precaución" y "cautela" porque "los terroristas siempre fijan su estrategia en lo que a ellos les interesa". El Gobierno vasco mantuvo asimismo una actitud de prudencia ante la misiva de los presos etarras, por considerar que las posturas que se revelan en ella no son las predominantes en la banda terrorista y menos aún en su núcleo activo, según fuentes del Ejecutivo autonómico. Y ningún portavoz oficial de la ejecutiva del PNV se pronunció.La portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, señaló al término de la reunión habitual de los martes que la carta en la que se condena la lucha armada vendría a demostrar que la idea del abandono de las armas comienza a cobrar fuerza también en el mundo de ETA. Azkarate señaló igualmente que "en el entorno de Batasuna es cada vez más fuerte la opinión de quienes piden a ETA que desaparezca" y reclamó el protagonismo de "las mayorías democráticas para resolver los problemas políticos". La portavoz del Gobierno autónomo advirtió también a la formación ilegalizada, que ha anunciado una nueva propuesta para el 14 de noviembre, de que ésta carecerá de valor y viabilidad si no se desmarca "claramente" de la violencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de noviembre de 2004