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Madrid pone en marcha el primer brazalete contra maltratadores

Un pequeño radar alerta a la víctima y a la policía de la presencia del agresor a 500 metros

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, entregó ayer al juez decano de la ciudad el primer dispositivo electrónico contra los maltratadores que se implantará en España. Según Aguirre, este ingenio permitirá que las órdenes de alejamiento, incluidas las cautelares, "se cumplan de forma estricta". El aparato, basado en el sistema del radar, envía una señal a la mujer y a la policía siempre que el maltratador se acerca a menos de 500 metros de ella. La policía también recibe la señal si el sospechoso intenta quitarse el aparato o apantallarlo y cuando la carga de la batería está demasiado baja.

Esperanza Aguirre anunció, a principios del pasado mes de marzo, que había encargado al Instituto de Magnetismo Aplicado Salvador Velayos, de la Universidad Complutense, la construcción de un aparato electrónico capaz de controlar a los agresores sometidos a órdenes de alejamiento de sus ex parejas (el acuerdo entre la Comunidad y la Universidad se firmó el 13 de abril). Un par de meses después se realizó la primera prueba del prototipo en el estadio de La Peineta con un resultado más bien mediocre -el dispositivo falló y era demasiado voluminoso-. Entonces Aguirre aseguró que en octubre estaría listo.

Ayer, durante la presentación del brazalete mejorado, no hubo contratiempos. Un funcionario de los juzgados de la plaza de Castilla hizo de agresor mientras que el consejero de Justicia e Interior y vicepresidente segundo de la Comunidad, Alfredo Prada Presa, ejerció de víctima. El artilugio no dejó en evidencia a la presidenta, pero fue ella misma la que lanzó el comentario más inquietante: "Bueno, el maltratador está aquí y aún no ha llegado la policía".

La lógica del artilugio es sencilla. Si el agresor se acerca a menos de 500 metros de la víctima, tanto ella como la policía reciben un aviso de que la orden de alejamiento se ha roto. Pero la duda que se suscita es si 500 metros son una distancia suficiente para la policía. El tiempo de reacción antes de que se consuma una agresión puede ser fatal. El consejero de Justicia explicó que en el momento en que el agresor rebasa esa distancia el aparato que porta la víctima emite una señal a la policía "en un tiempo máximo de 20 segundos".

El profesor del Instituto de Magnetismo Aplicado, Jesús María González, explicó que "la distancia podría "alargarse hasta los tres kilómetros", aunque esta posibilidad quedará al arbitrio del juez.

En un maletín negro con el logotipo de la Comunidad de Madrid se escondía el ingenio: dos artefactos con apariencia de teléfono móvil, "pero de los primeros que salieron al mercado", advirtió Prada ante el tamaño de los aparatos. Uno de ellos ha de ser portado por la víctima, y el otro, por el agresor. Este último ha de llevar también una pulsera que se asemeja a un reloj. No podrá quitársela y estará fabricada con neopreno para que sea resistente al agua, de modo que pueda ducharse con ella.

Tanto Prada como el juez decano de Madrid, José Luis González Armengol, aseguraron que el juez podrá considerar que el agresor ha roto su orden de alejamiento si trata de quitarse la pulsera o si no porta los dos dispositivos conjuntamente. El sistema avisa a la policía siempre que el móvil y la pulsera estén a más de 20 metros de distancia. Fuentes de la consejería aseguraron que se ordenará la utilización del brazalete "por medio de orden judicial" tanto para agresores condenados como en medidas preventivas.

Las baterías de los dos aparatos deben recargarse a diario (durante 40 minutos), y la pulsera, una vez cada seis meses. El sistema del agresor mostrará el nivel de la batería. Cuando es demasiado bajo, emitirá un aviso a la central de supervisión de Emergencias 112.

El sistema no se basa en el GPS (localización por satélite), sino en una variante del radar: uno de los aparatos emite radiaciones electromagnéticas en una frecuencia especial y codificada. Cuando la radiación encuentra al otro aparato, el primero puede medir la distancia entre los dos. Las señales a la policía, en cambio, se basan en la red de telefonía móvil. En zonas sin cobertura (como el metro de Madrid), la víctima recibe la señal, pero la policía no.

La portavoz del PSOE en la Comisión de Mujer de la Asamblea de Madrid, Maribel Manzano, señaló que el sistema "no podrá funcionar si no cuenta con un sistema GPS y no estará operativo en los túneles del metro, donde no habrá cobertura".

El proyecto ha sido financiado por la Comunidad de Madrid (35.000 euros) y el Colegio de Farmacéuticos (45.000 euros). Cada uno de los maletines rondará los 700 euros (unos 300 euros cada uno de los teléfonos más la pulsera) y la patente es de la Comunidad de Madrid, que podrá cederla a otras administraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de octubre de 2004