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La oposición, contra la idea de Aguirre de quitar el cubo amarillo

PSOE e IU dudan de que los 'iglús' mejoren el reciclaje

Las portavoces de los grupos municipales de PSOE e IU, Trinidad Jiménez e Inés Sabanés, respectivamente, afirman que el sistema de recogida de envases reciclables que quiere imponer la Comunidad (en grandes recipientes en forma de iglús) "no garantiza mejores resultados que el actual", defendido por el Ayuntamiento (un sistema de cubos amarillos junto a las viviendas que son vaciados a diario).

Jiménez defiende la necesidad de "un informe previo" que determine "cuál de los dos sistemas es más eficiente", mientras que Sabanés afirma que, "aunque la actual forma de reciclar muestra deficiencias, es una locura cambiar de sistema de un día a otro".

La polémica sobre qué tipo de sistema es mejor para aumentar el volumen de reciclaje de envases, papel y vidrio (una normativa de la Unión Europea establece que en 2008 el 60% de los desperdicios debe ser reciclado) se debe a la negativa del equipo de gobierno municipal, presidido por el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, de adoptar el sistema impulsado por el Ejecutivo regional de Esperanza Aguirre, en detrimento del actual (véase EL PAÍS de ayer).

Según fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, 172 de los 178 municipios de la región han firmado un convenio con la Comunidad para instalar iglús, y el Ayuntamiento de Madrid se niega a hacerlo porque considera que el volumen del material reciclado "bajaría en picado" y, además, porque tiene ya contratado hasta 2017 la explotación del sistema de cubos amarillos.

Inés Sabanés, portavoz del grupo municipal de IU, afirma que el cambio del sistema de recogida de envases supone "una nueva guerra entre Gallardón y Aguirre, en la que la Comunidad pretende hacerse con el control del reciclaje". Sabanés considera que el actual sistema de cubos amarillos en Madrid está lleno de deficiencias, "no está implantado en todos los distritos", asegura, pero es, por su proximidad a las viviendas, "más cómodo que los iglús, que se instalarán más lejos y retraerán a mucha gente de reciclar", alejando así la posibilidad de cumplir con el requisito establecido por la UE para 2008.

Sabanés recuerda que el Ayuntamiento ha firmado un compromiso con las empresas recogedoras hasta 2017, por lo que el cambio "supondrá más gasto", al tener que adaptarse las empresas al nuevo sistema, "que podría invertirse en mejorar las campañas de información para que los ciudadanos se conciencien". Este dato es para Sabanés la clave del éxito del reciclado, "y no los diferentes tipos de sistema".

Por su parte, la portavoz socialista en el pleno, Trinidad Jiménez, considera que "antes de tomar una postura sobre alguno de los sistemas, habría que realizar un estudio para decidir cual de los dos es más eficiente". Jiménez opina que el cambio de los cubos amarillos por iglús "podría ser razonable para homogeneizar los sistemas, ya que la mayoría de los municipios los han adoptado", aunque afirma que, "en principio, el sistema del iglú no parece que vaya a mejorar la eficacia del cubo amarillo".

Gasto en limpieza

La portavoz socialista sostiene que el cambio debería realizarse sin coste adicional. "Los madrileños pagamos un porcentaje extraordinariamente alto por la limpieza, el doble que en Barcelona", asegura. "Las empresas contratadas para prestar los servicios de limpieza reciben suficiente dinero, por lo que deberían adoptar el nuevo sistema sin que ello repercuta en los gastos del Ayuntamiento", afirma Jiménez. "Lo que me preocupa es que el cambio del sistema de recogida de envases encubra un aumento del gasto de la limpieza", asegura.

Por otra parte, Jiménez considera "patético" que el Ayuntamiento y la Comunidad "se enfrenten de forma permanente y no muestren responsabilidad para ponerse de acuerdo en asuntos de servicio público. Los únicos que salen perdiendo son los madrileños".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de octubre de 2004