Crítica:CRÍTICAS
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Amor prohibido

Hay historias que, aunque se hayan contado infinidad de veces, si se ejercitan a través de los códigos necesarios, siguen funcionando. Una de ellas es la historia de amor prohibido entre una chica de alta alcurnia y un joven de clase trabajadora que, elevando su pasión por encima de los imponderables sociales y familiares, consiguen (o no) llevar su romance hasta el puerto para el que habían sacado billete. Se puede narrar de forma menos cursi, más elaborada o intentando enmascarar que se trata de la misma crónica de amor de toda la vida, pero al final siempre será eso: una película para sufrir, disfrutar y llorar. Eso que siempre se ha (mal) llamado una película de chicas. Ni más ni menos que eso es El diario de Noa, bonita (con todas las connotaciones del adjetivo elegido) película dirigida por Nick Cassavetes.

EL DIARIO DE NOA

Dirección: Nick Cassavetes. Intérpretes: Ryan Gosling, Rachel McAdams, Gena Rowlands, James Garner. Género: melodrama. Estados Unidos, 2004. Duración: 124 minutos.

El filme no aspira a mucho más que a ofrecer un sencillo relato bien contado

A la manera de Tomates verdes fritos (una producción a la que en su día casi ningún especialista hizo demasiado caso y que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en un clásico moderno), El diario de Noa se desarrolla en dos tiempos. En el primero, ambientado en un hospital, un anciano cuenta a una enferma de Alzheimer una crónica amorosa del pasado. En el segundo, a base de continuos flash backs, se desarrolla dicha historia. Y, como en aquel filme dirigido por Jon Avnet en 1991, el relato del pasado tiene más importancia y más garra que el del presente.

Por el momento, Cassavetes, hijo del maestro de la independencia John, ha decidido dejar atrás sus modernas ínfulas de cineasta autárquico (desarrolladas en la irregular Atrapada entre dos hombres) para agarrarse al clasicismo. Es posible que se equivoque en alguna secuencia con los planos de las gaviotas sobre las puestas de sol, que la interpretación de la chica (Rachel McAdams) esté por debajo de la del muy prometedor Ryan Gosling y que el segundo final de la película sea reiterativo, innecesario y demasiado blando. Sin embargo, El diario de Noa no aspira a mucho más que al ofrecimiento de un sencillo relato bien contado.

Con un material semejante (hay escenas de un sorprendente y más que sospechoso parecido: la pareja tumbada en medio de la carretera, la chica tocando el piano...), un director tan trivial como Richard Benjamin compuso una gran película en Adiós a la inocencia (1984).

A Cassavetes le ha faltado afilar un tanto los detalles, pero aprueba con nota gracias a la gran presencia de James Garner y Gena Rowlands (madre del realizador en la vida real); a la gran interpretación del joven Gosling, en un registro radicalmente opuesto al de películas anteriores como El creyente y Asesinato 1,2,3, y, sobre todo, a la sensibilidad que demuestra el director para reflejar en la pantalla la dificultad de una decisión tan eterna como el amor mismo: ¿se elige con la cabeza o con las tripas?

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