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El sistema de pensiones británico tiene un desfase de 85.000 millones anuales

En el año 2035 los jubilados recibirán un 30% menos que ahora si no se aplican reformas

El sistema británico de pensiones tiene un desfase de 57.000 millones de libras anuales (unos 85.000 millones de euros) si quiere que sus pensionistas tengan dentro de 30 años el mismo poder adquisitivo que tiene ahora. El declive del sistema de pensiones británico se debe a que los actuales niveles de gasto público y de inversión privada crecen a un ritmo inferior de lo que necesita una economía en la que la gente vive más pero se jubila antes, según el informe elaborado por una comisión de expertos creada hace dos años por el Gobierno de Tony Blair.

La Comisión de Pensiones, creada para estudiar específicamente la crisis del sistema de pensiones del Reino Unido, presentó ayer un primer informe de 528 páginas y el año que viene presentará un segundo informe con propuestas concretas para solucionar los problemas detectados. En el presentado ayer se limita a advertir que el Gobierno y el conjunto de la nación deberá necesariamente adoptar una o varias de las siguientes cuatro alternativas para atajar el problema:

- Aumentar los impuestos o reducir el gasto público.

- Retrasar la edad de jubilación.

- Aumentar el ahorro privado.

- Admitir que los jubilados del futuro tendrán pensiones inferiores a sus salarios y dependerán en parte de sus familias para subsistir.

El portavoz del primer ministro, Tony Blair, advirtió que "no se trata de un problema inmediato" y que hay que buscar soluciones basadas en el largo plazo y señaló que en parte se debe a que el boom de la inversión bursátil ha menguado la inversión en fondos de pensiones.

Probablemente la solución a estos problemas sea una combinación de las cuatro alternativas presentadas, o al menos de las tres primeras, dadas las cifras manejadas por los autores del informe. Según las estimaciones de la Comisión de Pensiones, para mantener los actuales niveles o provisiones en términos reales tendría que haber un gasto adicional -entre el gasto público y el gasto privado- de 57.000 millones de libras (unos 85.000 millones de euros). Si en lugar de aumentar esas provisiones se quisiera solucionar el problema prolongando la vida laboral de los contribuyentes, la edad de jubilación -que se sitúa ahora en términos reales en una media de 63,8 años para los hombres y 61,6 para las mujeres- debería situarse en 69,8 años para ambos sexos.

"Si queremos que las pensiones sigan estando en la media que están ahora y al mismo tiempo queremos mantener sin cambios la edad de jubilación, el porcentaje de PIB transferido normalmente a los pensionistas tendría que aumentar desde el 9,9% hoy hasta el 17,5% en el año 2050", advierte el informe.

Ello obliga ahora a hacer una serie de "ajustes" al sistema que deberían haberse acometido hace veinte o treinta años, señalan los autores del estudio. En él se culpa a los sucesivos gobiernos, tanto conservadores como laboristas, de haberse ocupado sólo de resolver problemas puntuales sin la necesaria visión de conjunto.

Si no se toman medidas, los salarios de los jubilados en 2035 se quedarán en el 70% de los actuales, dice el informe. Una tasa que tampoco parece una catástrofe en sí misma. Pero el problema es que ésa no es más que la expresión de la media nacional y detrás de la estadística se esconden grandes desigualdades. Por ejemplo, 12 millones de asalariados no ahorran lo suficiente y más de nueve millones de trabajadores no tienen contratado ningún plan privado de pensiones en un país en el que la pensión del Estado es considerablemente reducida porque confía en la viabilidad de los sistemas privados.

Pocos planes privados

Pero estos han captado en los últimos años menos de los que se estimaba oficialmente, advierte el informe. Los trabajadores deberían destinar más de un 20% de su salario a complementar a través de planes de pensiones la exigua jubilación que les llegará del Estado y poder mantener su actual poder adquisitivo.

El informe advierte también que el mercado inmobiliario puede ser un refugio engañoso para quienes piensan utilizar su vivienda para costearse la jubilación. El sistema puede funcionar en muchos casos pero está sometido a los vaivenes del mercado inmobiliario y puede ser insuficiente para las familias más modestas y con viviendas menos revalorizadas. "Está habiendo un gran deslizamiento del riesgo desde el Estado, las empresas y la industria de servicios financieros hacia individuos que a menudo no están lo bastante preparados para afrontarlo", advirtió ayer el presidente del comité que ha elaborado el informe, Adair Turner.

Turner, un antiguo líder de la patronal CBI (siglas inglesas de la Confederación de la Industria Británica) señaló que el desfase entre lo que necesita el sistema de pensiones y lo que realmente tiene seguirá incrementándose debido a la naturaleza cambiante de los esquemas que maneja el sector privado del sistema de pensiones. A su juicio, el hecho de que muchos pequeños y medianos ahorradores hagan contribuciones inadecuadas significa que estamos ante un "gran problema" que irá apareciendo en los próximos 15 a 25 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 2004