Reportaje:

"Esto es cine de combate"

170 jóvenes participan durante esta semana en Córdoba en el tercer Festival de Cine Instantáneo

Tuvieron 24 horas para rodar. Tienen diez para montar. Faltan unos minutos para el medio día. Los ojos de Francisco Gutiérrez y Fernando Molero ya están rojos. Llevan desde la ocho de la mañana editando delante de un ordenador Crisis de fe, el cortometraje que van a presentar al III Festival de Cine Instantáneo de Córdoba.

Las bases del festival son simples: los alrededor de 170 jóvenes inscritos tuvieron todo el día del sábado para llenar dos cintas, de una hora cada una, de brutos. Luego, la organización de la IV Semana de Cine Joven de Córdoba -que convoca el concurso- les da diez horas para montar el cortometraje, que tendrá una duración máxima de 10 minutos. "Esto es cine de combate", afirma Francisco. "En un corto normal puedes repetir las tomas varias veces, pero aquí haces una y dices vale", explica su compañero Fernando.

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El premio son "2.400 euros", dicen a coro Francisco y Fernando. ¿Qué harán con el dinero si ganan? "Comprar más equipo, nos hace falta una pértiga de sonido".

Estos dos jóvenes cordobeses de 27 años son, como ellos mismos se denominan, corteros. Forman parte del grupo Ático, un puñado de amigos que tiene el cine como hobby y cuenta con cerca de 20 premios en festivales nacionales e internacionales. El año pasado quedaron segundos en el concurso de cine instantáneo en la sección oficial, pero su corto, Ícaro, recibió el premio del público: "Ese fue el premio que más no llenó", afirma Francisco.

Lógicamente, este año esperan ganar, aunque reconocen "que hay mucho nivel". Para esta tercera edición, ellos han participado en todas, están preparando un cortometraje de humor. La estética, la de esos anuncios promocionales que se emiten de madrugada. Lo que venden, cinco pasos para conseguir la felicidad. El decorado, la casa de los padres de Francisco. Los actores, amigos, madres, familiares, ellos mismos... La duración: "Estimamos que unos seis minutos". Pero eso es sólo una estimación, no lo sabrán realmente hasta que a las seis de la tarde entreguen la cinta.

Francisco y Fernando han optado por el humor. Pero a unos metros la historia va por otros derroteros. En la misma sala del Albergue Juvenil de Córdoba en la que Ático está montando su cinta hay siete grupos. Esteban y David, de 31 y 29 años, han elegido para su cortometraje un tema sensible: "la violencia psicológica que ejercen algunos padres sobre sus hijos", cuentan sin levantar la vista del ordenador. El título a las 12 de la mañana está todavía por decidir, aunque es posible que la cinta se llame Los ojos de Marina.

Estos dos jóvenes no quieren, y no pueden, perder un minuto. "Hemos empezado a las 8.15 y llevamos el 30% montado", cuenta Esteban. "Y todavía tenemos que insertar la música", completa David. "Nos estamos divirtiendo, pero lo peor es la tensión del tiempo", afirman ambos mientras editan sus 45 minutos de brutos. Y ya no tienen tiempo para más, se vuelven a poner los auriculares, cogen el ratón y continúan a contrarreloj. Así es el cine de batalla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 12 de octubre de 2004.

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