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VIOLENCIA EN IRAK

El clérigo radical Al Sáder planea desmantelar su milicia para incorporarse al proceso político

El clérigo radical chií Múqtada al Sáder ha comunicado a los líderes de los partidos políticos iraquíes su voluntad de desmantelar su milicia en lo que aparece como el primer paso para su entrada en el proceso democrático en Irak. Después de observar en las últimas semanas el recrudecimiento de los ataques estadounidenses contra sus milicianos, Al Sáder ha decidido enviar emisarios para discutir con los principales grupos políticos y religiosos de su eventual participación en las elecciones, según un estrecho colaborador del joven clérigo y varios líderes iraquíes que se han entrevistado con el.

En las últimas semanas, Ali Smesim, el brazo derecho de Al Sáder, se ha reunido con los principales representantes del escenario político iraquí, entre ellos miembros de la Asociación de Estudiantes Islámicos, la poderosa organización suní, los líderes de las comunidades kurda y cristiana, y otros representantes de la mayoría chií. "Estamos preparados para entrar, bajo ciertas condiciones, en el proceso democrático", dijo el representante del joven clérigo.

Según Smesim, las dos principales condiciones de Al Sáder son la implicación de Naciones Unidas -que ya está prestando ayuda en la organización de los comicios- y la ausencia de toda intromisión por parte de las fuerzas estadounidenses y británicas en el proceso electoral.

La entrada de Al Sáder en el proceso democrático, si se confirma, significaría una gran victoria para la política norteamericana en Irak apenas unos meses antes de la celebración de los comicios, previstos para enero. De momento, sin embargo, sus gestos no han sido definitivos. Todavía bajo la amenaza de una orden de busca y captura, Al Sáder no ha aparecido en público en las últimas semanas. Los intentos de negociar el desmantelamiento de su milicia, el Ejército del Mahdi, no han tenido resultado alguno.

Smesim aseguró que el clérigo está intentando formar una coalición política. Incluso dejó caer un nombre para el nuevo partido: la Alianza Patriótica. Según altos cargos iraquíes, Al Sáder trabaja de forma estrecha con Ahmed Chalabi, el antiguo favorito de EE UU ahora caído en desgracia.

El Gobierno interino iraquí ha insistido en que cualquier normalización de las relaciones con el radical chií debe empezar por la entrega de las armas pesadas de sus milicianos. Pero Al Sáder, que ha roto varias veces su promesa de desarmar, no inspira mucha confianza a los norteamericanos. "Si me engañas una vez, eres responsable, pero si me engañas otra vez, la culpa es mía", dice un alto mando estadounidense. "No confío en el".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de octubre de 2004