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Mas y Duran reclaman a Zapatero que el catalán sea lengua oficial en toda España

El Gobierno no quiere incluir el sistema de financiación en el nuevo Estatuto catalán

Convergència i Unió (CiU) considera "absurdo" que el Gobierno reclame la oficialidad del catalán y de otras lenguas autonómicas en la Unión Europea y no lo sean en toda España. Para solventar lo que consideran una "incoherencia", ayer los dirigentes de CiU, Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida, pidieron a José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa que aproveche la reforma de la Constitución para incluir la oficialidad del catalán en todo el territorio español. Zapatero sólo se comprometió a que las lenguas autonómicas tengan un mayor apoyo por parte del Gobierno central.

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Más de dos horas duró la primera reunión que Mas y Duran mantuvieron en La Moncloa con Rodríguez Zapatero, la más larga de las mantenidas por el presidente en su actual ronda de entrevistas con los líderes parlamentarios y autonómicos. Los dirigentes nacionalistas salieron de la reunión más "esperanzados" de lo que entraron, según manifestaron en una rueda de prensa.

Tres fueron los temas que centraron la entrevista: el debate territorial, con especial incidencia en la reforma del Estatuto de Cataluña; la Constitución europea, y los Presupuestos Generales del Estado para 2005, en los que CiU pretende tener un papel destacado y no de mero espectador.

Convergència i Unió quiere que el proceso de reforma de la Constitución española sirva para dar un paso de gigante respecto al uso de las lenguas autonómicas -catalán, vasco y gallego- y que además de ser cooficiales con el castellano en sus respectivas comunidades sean oficiales en todo el territorio. Y así quieren que figure en la ley fundamental. Un deseo que ayer Mas y Duran enunciaron, pero que obviaron concretar respecto a su posible concreción legal.

Josep Antoni Duran Lleida se expresó por la tarde en similares términos a como lo hizo por la mañana en una entrevista en Catalunya Ràdio: "Puestos a reformar, que se reconozca que el catalán es lengua oficial, no sólo en Cataluña sino en el Estado. A qué viene sacar tanto pecho en Europa si somos incapaces de que las instituciones españolas lo reconozcan [el catalán]".

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Y es que desde CiU no se entendería que el Gobierno se esforzara para incluir el catalán como lengua oficial o de tratado en la Unión Europea, mediante la modificación del reglamento de usos lingüísticos, y a la vez esta posibilidad no existiera en España. Es decir, si se declarara el catalán lengua de tratado en la UE, los catalanes podrían dirigirse a las instituciones comunitarias en esta lengua mientras que no lo podrían hacer con la Administración central.

Cautela del Ejecutivo

Desde el Gobierno se mostraron cautos respecto a este planteamiento. Zapatero aseguró que la próxima semana pedirá a Gerhard Schröder y a Jacques Chirac que apoyen las modificaciones del reglamento de usos lingüísticos. En cambio, el Ejecutivo se compromete a fomentar el uso de las lenguas cooficiales, por ejemplo, en el Senado.

La oficialidad del catalán y su reconocimiento en la UE es el punto que separa a Unió y a Convergència respecto a su apoyo a la Constitución europea, y Mas y Duran no escondieron esta divergencia. Tan enorme es la preocupación en las filas nacionalistas que ayer Duran Lleida amenazó como dimitir como líder de Unió Democràtica si el congreso de su partido, que se celebrará el 16 y 17 de octubre, no se pronuncia a favor de votar sí en el referéndum de la Constitución europea, previsto para febrero.

También los dirigentes nacionalistas salieron "esperanzados" respecto a la reforma del Estatuto catalán. Según Artur Mas, Zapatero no dio marcha atrás a su compromiso de apoyar el texto estatutario que salga del Parlamento catalán. El líder de Convergència recalcó, y así se lo expresó al presidente, que CiU "no le pondrá las cosas fáciles" al Gobierno en este asunto y que "la madre de todas las batallas" es el tema de la financiación de la Generalitat y el aumento de los recursos económicos que, en opinión de la federación nacionalista, debe estar incluida en el nuevo Estatuto. En cambio, según fuentes de La Moncloa, Estatuto y financiación deben ir por separado. Un extremo que, según los dirigentes de CiU, no se lo formuló el presidente del Gobierno durante la entrevista sino que se limitó a "tomar nota".

Mas y Duran reafirmaron su deseo de que el nuevo sistema de financiación produzca similares réditos al concierto vasco. Agradecieron también el deseo del presidente para que CiU se implique en la elaboración de los presupuestos generales del Estado de 2005 y acabe por apoyarlos.

José Luis Rodríguez Zapatero saluda en La Moncloa a Artur Mas, a la izquierda, y a Josep Antoni Duran Lleida.
José Luis Rodríguez Zapatero saluda en La Moncloa a Artur Mas, a la izquierda, y a Josep Antoni Duran Lleida.ULY MARTÍN

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