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Un enfermero alemán se declara responsable de la muerte de 16 pacientes

Stefan L., de 25 años, que trabajaba como enfermero en un hospital de Sonthofen (Baviera, sur de Alemania), ha admitido haber causado la muerte a 16 pacientes, inyectándoles dos tranquilizantes y un relajante muscular cuya combinación resulta letal.

La fiscalía ha ordenado exhumar 42 cadáveres, para comprobar si el número de fallecimientos en que estuvo implicado el enfermero puede aumentar. "Dado el número de exhumaciones, se ha encargado la labor a varias empresas", señala un comunicado de la fiscalía, que indica que el detenido está "cooperando".

El pasado julio la policía encontró en casa de Stefan L. dosis del tranquilizante midazolam, del anestésico etomidato y del relajante muscular suxametonio, que habían desaparecido del hospital. El enfermero ha reconocido que los sustrajo.

Los investigadores empezaron a interrogarle para que aclarara el fallecimiento de 81 pacientes durante sus turnos laborales en el área de medicina interna de Sonthofen, así como en un anterior trabajo desempeñado en un hospital de Ludwigsburg (Baden-Württemberg).

El sanitario ha admitido que mataba a los pacientes porque se sentía incapaz de verlos "consumirse". Las exhumaciones demostrarán el grado en que se encontraban sus patologías en el momento de fallecer.

Los cargos a los que Stefan se enfrenta son 15 de homicidio, uno de intento de homicidio y uno de "muerte solicitada", una forma de eutanasia ilegal. No ha sido acusado de asesinato.

Wolfgang Eisenmenger, de la Universidad de Múnich y presidente de la Sociedad Alemana de Medicina Forense, estima que en el país no se registran como homicidios entre 1.200 y 2.400 muertes al año, porque sólo el 5% de los fallecimientos sospechosos son objeto de análisis postmortem, informa el British Medical Journal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de septiembre de 2004