El nuevo presidente dominicano decreta un periodo de austeridad

Austeridad para recuperar la confianza. Ésa es la receta con la que el desde ayer nuevo presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández (liberal), pretende enfrentar la crisis económica en la que está sumido el país caribeño desde hace poco más de año y medio. El discurso de investidura del nuevo mandatario dominicano tuvo un tono crítico, pero con la moderación necesaria para no calentar en exceso los oídos del saliente Hipólito Mejía, quien con cara de circunstancias permaneció sentado, al lado de Fernández, durante toda la alocución.

El presidente dominicano hereda un país cuya deuda externa se ha casi duplicado en cuatro años de 3.685 millones de dólares a 7.200, con una disminución del producto interior bruto (PIB) en 2003 de unos 5.000 millones de dólares, con un nivel de inflación que alcanza el 31% en lo que va de año y con un peso fuertemente devaluado en los últimos 22 meses. Si en septiembre de 2002 con 17 pesos se compraba un dólar, ahora hacen falta 42.

Así las cosas, el mandatario dominicano, ataviado con el traje blanco al que obligaba el protocolo, esbozó las líneas maestras de lo que será su Gobierno hasta el año 2008. Ante unas 700 personas que abarrotaban la Asamblea Nacional del Congreso criollo, anunció una reducción del 20% en los gastos del Estado, la supresión de cargos superfluos en las instituciones del Gobierno y un control estricto para las compras y el endeudamiento público con la banca local.

Los príncipes de Asturias

"Lo primero que se requiere, señoras y señores, es recuperar la confianza. Y para recuperarla, el próximo Gobierno está compelido a tomar un conjunto de acciones, entre las cuales, la más importante, tal vez, sea la de decretar que a partir de este mismo instante iniciamos un periodo de austeridad", afirmó Fernández ante una sala en la que se destacaba la presencia de mandatarios y personalidades de Gobiernos extranjeros y de los príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, quienes llegaron a la capital dominicana el domingo en representación de la Casa Real española.

Con pocos momentos para la sonrisa, Fernández dejó claro que hay que recuperar la confianza internacional para disponer de créditos e inversiones que ayuden a salir de la crisis. En tal sentido, las autoridades retomarán la vía del FMI, organismo con el que hay un acuerdo suspendido por incumplimiento del Gobierno saliente.

Además, los miles de seguidores que se dieron cita en unas tarimas especiales montadas para la ocasión alrededor del Congreso Nacional escucharon una especie de decálogo esgrimido por el mandatario para hacer frente a la crisis eléctrica, que en los dos meses y medio últimos se ha plasmado en apagones de 20 horas al día como promedio. En materia de lucha anticorrupción, Fernández no practicará una persecución política, "pero tampoco esta Administración puede convertirse en un nuevo abanderado del borrón y cuenta nueva".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 16 de agosto de 2004.

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