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Editorial:

Juegos decisivos

Los Juegos de Atenas han arrancado en medio de un nuevo escándalo relacionado con el dopaje. Los atletas griegos Konstantinos Kenteris, campeón olímpico de 200 metros, y Ekaterina Thanou, subcampeona olímpica de 100 metros lisos en Sidney, tendrán que responder en el plazo de 72 horas a su injustificada ausencia en un control ordenado por el Comité Olímpico Internacional. Su coartada es poco verosímil: un misterioso accidente de motocicleta que ha acabado con los dos atletas en el hospital, donde presuntamente se les atiende de heridas leves.

Tanto como por sus hazañas en las pistas, ambos se han hecho famosos por su habilidad y contumacia a la hora de burlar los controles antidopaje. El caso ha provocado una conmoción en el mundo del deporte y especialmente en Grecia, donde Kenteris es un héroe popular. Su designación para encender la llama en la ceremonia inaugural explica la inmensa popularidad de un atleta que está bajo sospecha desde hace años. El caso tiene el don de la inoportunidad. A los continuos escándalos de dopaje que han precedido al comienzo de los Juegos, a los problemas de seguridad, a las revelaciones de nuevos casos de corrupción en el Comité Olímpico Internacional, a los afanosos trabajos para cumplir a duras penas con el calendario de obras, se añade un conflicto que tiene muy graves derivaciones.

El caso Kenteris pone al COI en una posición muy delicada. Por un lado, está obligado a mantener su política de máxima dureza contra el dopaje, como ha proclamado su presidente, Jacques Rogge, desde que accedió al cargo. Por otro, el problema afecta a las relaciones del COI con los organizadores de los Juegos. Grecia vive horas de nacionalismo exacerbado y la inhabilitación de Kenteris y Thanou podría generar un rechazo de consecuencias imprevisibles. El dilema de Rogge y el COI es si sucumbir a las presiones políticas y desacreditarse o enviar un inequívoco mensaje de tolerancia cero en la lucha contra el dopaje, por encima de enjuagues y presiones comerciales.

El caso Kenteris supone la prueba del nueve para el deporte, que se dispone a vivir durante dos semanas su mayor acontecimiento mundial. Atenas, origen del renacimiento olímpico, será escenario de unos Juegos trascendentales. Son numerosos y superlativos los desafíos que deberán atenderse: seguridad, dopaje, medidas anticorrupción, eficacia organizativa. Son, en definitiva, los Juegos que pueden definir la futura dirección del deporte mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 2004