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Dos empresas dan el primer paso para montar una central térmica en Madrid

El Ayuntamiento cree que la instalación pone en riesgo la candidatura olímpica

La candidatura de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos de 2012 corre el riesgo de venirse abajo si sale adelante la declaracion de impacto ambiental de un proyecto presentado por las empresas Repsol y Sufisa para instalar una central térmica de ciclo combinado junto a Valdemingómez, según fuentes del Ayuntamiento de la capital. Éstas afirman que actuarán con todos los medios a su alcance para que el Ministerio de Medio Ambiente, a cuyo frente está la socialista Cristina Narbona, rechace esta planta, cuyo coste estimado es de 600 millones de euros, que generará 1.200 megavatios.

La ubicación que han elegido ambas empresas es absolutamente privilegiada, ya que, en caso de ser aprobada, contará con el agua procedente de una estación depuradora, con la canalización del gasoducto Madrid-Córdoba y con un acceso a través de la Cañada Real de las Merinas, dentro del Parque Regional del Sureste, y la carretera que va a San Martín de la Vega.

Esta zona, próxima a la incineradora de Valdemingómez, padece altos índices de contaminación, que son soportados especialmente por los vecinos del barrio getafense de Perales del Río. Éstos tienen que sufrir los hedores de una planta de secado de lodos, las emisiones de la incineradora y los vertederos de esta zona o los próximos de Pinto. El área elegida, según el proyecto presentado, cuenta con el menor valor ambiental.

30 años de vida

La nueva central de ciclo combinado tendrá una potencia nominal de 1.200 megavatios, y utilizará como energía primaria gas natural de alto poder calorífico, lo que la convierte en una de las más grandes del país. En caso de que falle el suministro de este combustible, el proyecto de Repsol y Sufisa establece el gasóleo como alternativa, aunque sólo por un periodo no superior a 20 días al año.

La central, que estará en funcionamiento entre 25 y 30 años, estará integrada por tres grupos independientes de 400 megavatios. La central estará refrigerada por un circuito cerrado de agua, cuyas reposiciones por pérdidas se harán a través de agua captada de la depuradora sur. Tendrá un consumo medio de 500 litros de agua por segundo, por lo que ambas empresas deberán contar con el visto bueno previo de la Confederación Hidrográfica del Tajo. El agua que consuma la central térmica dejará de ir al caudal del río Manzanares, como hace ahora.

Además, según se indica en el proyecto, los gases de escape serán expulsados al exterior "mediante tres chimeneas de altura suficiente para garantizar que el nivel de concentraciones de las emisiones esté dentro de los límites establecidos según la normativa vigente".

Precisamente aquí radica el problema principal que ve el Ayuntamiento de Madrid en la futura instalación de esta central en el distrito de Villa de Vallecas. "Los niveles de sustancias tóxicas existentes en el aire de la capital ya son muy elevados y el objetivo es reducirlos, no aumentarlos", señala un experto municipal.

La normativa actual al respecto data de 1974 y es bastante laxa y, además, recoge sanciones ridículas si es incumplida, según la misma fuente.

Los principales contaminantes emitidos como resultado de la combustión del gas natural son dióxido de carbono (CO2), óxidos de nitrógeno (NOx) y monóxido de carbono. El primero es un gas que causa el efecto invernadero. Los óxidos de nitrógeno, en especial el NO2, son precursores también de la contaminación por ozono troposférico, un gas nocivo muy abundante en la región, especialmente durante el verano.

El 1 de enero del año próximo entra en vigor una directiva europea que limita las emisiones. El organismo europeo ya ha avisado a España que le impondrá sanciones si en todo el país, y sobre todo en Madrid, continúan existiendo los altos índices de este gas.

Y esto es visto con enorme preocupación por las fuentes del Ayuntamiento de Madrid, ya que la capital se encuentra rozando los niveles máximos de contaminación permitidos. Añadir una nueva fuente de contaminación supondría elevar el riesgo de enfermedades que puede sufrir la población, en especial la de la zona oeste de la capital y de los municipios limítrofes, que también se verán afectados por los vertidos.

Preocupación municipal

Pero una de las mayores preocupaciones del Ayuntamiento de Madrid es que la instalación de esta central térmica de ciclo combinado pueda poner en riesgo las aspiraciones de la capital a organizar los Juegos Olímpicos de 2012. El Comité Olímpico Internacional (COI), organismo que designa las sedes, tiene en especial consideración el nivel de contaminación que sufren las ciudades candidatas. En caso de que superen esas cotas fijadas, son automáticamente eliminadas.

La candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2012 se plantea un "balance cero" en emisiones de gases de efecto invernadero mediante reducción y medidas compensatorias como ejemplo de "europeísmo ambiental" y de "compromiso con el Protocolo de Kioto", para ser los primeros juegos sostenibles de la historia, según explicó ayer a Efe el responsable de la Oficina Ambiental de Madrid 2012, Antonio Lucio.

Lucio precisó que, aunque no se trata de un objetivo sencillo, no resulta imposible. Este objetivo está recogido en la Carta verde de Madrid 2012, una "ecode-claración de principios" de la propuesta madrileña y con la que pretende que las actividades relacionadas con la candidatura, desde la construcción de las infraestructuras hasta los transportes olímpicos, tengan un impacto equilibrado en materia de emisiones.

Para lograr el "balance cero", la candidatura madrileña prevé utilizar tecnologías avanzadas para reducirlas en origen, medidas compensatorias de las emisiones con la creación de sumideros físicos de CO2, con la plantación de masas arbóreas y cubierta vegetal y el uso masivo de energías renovables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 2004