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Reportaje:

"Papá, huele mal. ¿Hemos llegado ya a casa?"

Los vecinos de Perales del Río llevan años quejándose de los pestilentes hedores que inundan el barrio getafense

Dicen los vecinos del barrio getafense de Perales del Río que cuando quieren indicarle a algún amigo cómo llegar a la zona lo tienen muy fácil. "En cuanto paséis Villaverde y notéis el mal olor, ya habéis llegado". Y es que el aire de esta pedanía de Getafe, pegada a Madrid, está impregnado de los olores procedentes de cuatro depuradoras, de dos plantas de tratamiento de lodos y de la incineradora de Valdemingómez.

"Cuando volvemos a casa por la noche en coche y mi hijo va dormido en el asiento de atrás nunca falla: en cuanto empezamos a oler mal, él se despierta y dice: '¿Ya estamos en casa?", explica Henriette Ortiz, una vecina.

El olor procede de cuatro depuradoras y de dos plantas de tratamiento de lodos. Las dos plantas, una de ellas está gestionada por la empresa Sufisa y la otra por un negocio familiar (Fertimar), serán cerradas previsiblemente después del verano. En la primera, situada en la finca La Torrecilla, entran anualmente unas 50.000 toneladas procedentes del Canal de Isabel II. Esta planta, según reconocen fuentes del Ayuntamiento de Madrid, no está suficientemente impermeabilizada, se halla muy cerca de Perales y pegada al río Manzanares.

La segunda dedica, según su propietario Fernando Martínez, "mucho dinero" a evitar los malos olores. El olor en la planta es insoportable y hay muchos sacos de serrín que son utilizados para neutralizar en parte el hedor a putrefacción.

Plaga de mosquitos

La lucha de los residentes de Perales del Río, que dista ocho kilómetros del casco urbano de Getafe, es incansable: contra los olores, contra la plaga de mosquitos del río Manzanares que les amarga todos los veranos, contra las empresas contaminantes que cada cierto tiempo amenazan con instalarse en las cercanías de este barrio de 5.000 habitantes. "Somos el culo de Madrid, su vertedero. Todo lo malo lo ponen en Perales del Río", explica Nicanor Breceño, presidente de la Asociación de Vecinos de Perales del Río.

En el verano de 1997, hartos de que las instituciones no atendiesen sus quejas, los vecinos, a través de la Asociación Nuevo Perales, presentaron una querella -ya archivada- por supuesto delito ecológico continuado y prevaricación contra el entonces alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, y los entonces consejeros Carlos Mayor Oreja (Medio Ambiente) y Antonio Beteta (Hacienda) ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. A la querella se adhirió la Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid, que dirige Emilio Valerio.

A los malos olores hay que añadir un nuevo mal en verano: los mosquitos, que viven en las aguas muertas del río Manzanares. "El río baja muerto a su paso por Perales. Aquí no hay ni patos ni peces, sólo hay mosquitos", denuncian los residentes. Éstos -y aseguran que no exageran- explican que en la época estival recogen los mosquitos "con pala y escoba".

"El Ayuntamiento de Getafe fumiga en su territorio, pero son necesarias actuaciones conjuntas con el Ayuntamiento de Madrid", explica el concejal de Urbanismo, Santos Vázquez,

Los mosquitos protagonizan un verano en el que, salvo las piscinas, "no hay nada", según un grupo de residentes. ¿Que qué hace la gente aquí en verano? Pues no hace nada", sentencian. Los residentes se quejan de que en todo el barrio no hay ni un cine ni una discoteca, y de que en el mes de agosto se queda sólo abierto un bar, "y de casualidad".

Los residentes de Perales se sienten abandonados por las administraciones. No tienen farmacia, la carretera que les une con el casco urbano de Getafe (a ocho kilómetros de distancia) es un camino maltrecho. La autovía M-50 pasa al lado del barrio, pero éste no tiene ni entrada ni salida a la misma. Hasta hace poco, el barrio era un foco de prostitución que fue eliminado por una operación policial del Ayuntamiento de Getafe. "A los políticos no les interesamos porque somos muy pocos, con nuestros votos no vamos a quitar ni a poner a nadie", denuncia Breceño.

La última guerra que mantienen abierta es contra una escombrera de cuatro metros de alto que está situada a menos de cinco metros de unas viviendas. La escombrera fue levantada hace tres años con las tierras extraídas de las obras de la M-50. El Ministerio de Fomento tenía que haber convertido la escombrera en un parque, pero los residentes aún siguen esperando.

Día y noche, un grupo de residentes hace guardia enfrente de la escombrera para que las máquinas de Ferrovial (empresa encargada de las obras) no acerquen más las tierras a las viviendas. La lucha no para. "A veces no sé por qué luchamos. Nos tendríamos que venir abajo, pero a veces pensamos que podemos quitar una miaja a la enorme montaña de problemas que tenemos en este barrio", concluye Isabel Falquina, una vecina. Así pasarán el verano.

El Ayuntamiento de Getafe quiere convertir a Perales en "uno de los mejores barrios de la región", según Vázquez. De momento, está prevista la construcción de un nuevo barrio con más de 3.000 viviendas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004