Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
INDUSTRIA

Dockers, Nike y Ralph Lauren aplican la nanotecnología en su ropa

Los nanomateriales permiten variar las propiedades de los tejidosEstas fibras sirven como repelentes de virus y bacterias y pueden absorber los rayos ultravioleta

Tiger Woods puede presumir de no ensuciar la ropa ni comiendo ni jugando al golf. Los pantalones Nike que viste están tratados para repeler el café, la salsa de tomate e incluso el vino. Por supuesto, el agua también resbala.

El fabricante estadounidense de prendas deportivas consigue estas prestaciones al adoptar nuevos materiales desarrollados por la empresa norteamericana Nano-Tex mediante la nanotecnología, un conjunto de ciencias y técnicas que permiten fabricar y controlar las estructuras moleculares y sus átomos a escala nanométrica (la milmillonésima parte del metro).

La nanotecnología se ha convertido en uno de los elementos clave de la industria occidental para afrontar la apertura de los mercados y la competencia de los gigantes asiáticos, en especial de la República Popular China, gracias a la mejora de los materiales y la introducción de fibras que ofrezcan nuevas funcionalidades, desde la autolimpieza hasta la eliminación de bacterias o el vestido electrónico. En la actualidad, la nanotecnología se aplica industrialmente a múltiples campos: desde cremas solares hasta vidrios que rechazan el polvo.

El sector textil y de la confección es crítico con la economía europea. Representa el 4% de la industria y emplea a 2,7 millones de personas, con una facturación anual de 227.000 millones de euros.

Europa exporta tejidos

Europa es el primer exportador de tejidos y el segundo en confección, por detrás de China. "El problema es que muchas compañías textiles son de tamaño mediano y la nanotecnología debe ser compatible con los procesos de producción", señala Tim Harper, presidente de la European Nanobusiness Association (ENA), organización que celebró la semana pasada en Barcelona el congreso Euro Nanotex 2004, la primera conferencia sobre nanotextiles.

La Comisión Europea, a través del VI Programa Marco de Investigación, ha adoptado una estrategia para aplicar la nanotecnología en todo tipo de áreas, con una inversión de 1.300 millones de euros. La europarlamentaria Concepció Ferrer, miembro del Forum for Textiles, Clothing and Leather, recomendó en el congreso que Europa debe reforzar las aplicaciones industriales de las nanotecnologías. Por ahora, Estados Unidos supera a Europa en el número de patentes de nanomateriales relacionados con el textil.

El potencial de la nanotecnología en este sector es elevado. Cálculos del consultor sueco Roshan Shishoo revelan que en 2010 el 20% de los 11 millones de toneladas de tejidos técnicos que fabricará Europa utilizará nanomateriales, un mercado que generará 12.000 millones de euros.

Lutz Walter, director de I+D de Euratex, organización europea de confección y tejidos, cree que la nanotecnología tendrá éxito en el sector "si es capaz de producir innovaciones con un claro valor añadido para el cliente o con procesos que superen claramente los convencionales".

La nanotecnología tiene diversas aplicaciones en el mundo textil: por ejemplo, controlando la nanoestructura de las superficies se pueden variar las propiedades físicas, químicas o biológicas del tejido. En algunos casos se inspiran en la naturaleza. Las hojas de ciertas plantas, como el loto, y las alas de insectos se mantienen impolutas de polvo y agua porque éstos no se pueden adherir a la superficie. Incluso la suciedad es arrastrada por las gotas.

Este fenómeno lo ha adoptado, entre otros, la empresa suiza Schoeller, cuyos tejidos copian la estructura rugosa de las hojas de loto. Hugo Boss o Polo Ralph Lauren tienen en sus catálogos ropas con estos nanomateriales. El productor de poliéster Trevira ha creado una fibra antibacteriana para tejidos higiénicos capaz de soportar 100 lavados sin perder sus propiedades.

En otros casos se pueden conseguir materiales "inteligentes", capaces de alterar las propiedades, como por ejemplo el color de las fibras para conseguir camuflajes que se adaptan al ambiente. También se pueden incorporar fibras conductivas para crear vestidos electrónicos con sensores y chips integrados o generar electricidad a través de la temperatura corporal (como la empresa alemana Infineon).

Las nanofibras pueden añadir funciones como antibacterias y antivirus, antiolor, retardantes de llama, absorción de rayos ultravioleta o electroconductividad, antiestáticas. Algunos nanomateriales para el mercado textil son nanofibras de polímeros, fibras con nanopartículas, materiales textiles con nanoacabados o capas de tejido con nanopartículas. Se trabaja con tamaños diminutos: una nanofibra de polímero tiene entre 50 y 500 nanómetros, una célula sanguínea supera los 5.000.

Nano-Tex trabaja con una cuarentena de grandes fabricantes de ropa como Dockers o Nike. En Europa está comercializando su tecnología con Marks & Spencer y está en conversaciones con grandes confeccionadores españoles, según explica su presidente, Donn Tice.

En España, algunas empresas están aplicando la tecnología para ampliar las funciones de los tejidos. La multinacional española Dogi Internacional Fabrics elabora tejidos aplicables a la lencería y bañadores para hacerlos más cómodos y tecnológicos. Por ejemplo, trabaja en la microencapsulación de diferentes materias. Esta técnica permitirá integrar en un tejido ingredientes activos como cremas, lociones, aceites con propiedades cosméticas, farmacéuticas o médicas. Las propiedades no desaparecen en 100 lavados.

¿Camisas de nanotubos?

Son la envidia de las arañas. Los nanotubos de carbono han superado a las telarañas, hasta hace poco más resistentes que el acero y más elásticas que el nailon. Pero a 400 dólares el gramo, tejer una camisa con nanotubos es extremadamente caro... y todavía inviable industrialmente. "La tecnología existe, pero todavía falta conseguir que los procesos se puedan industrializar para fabricar kilómetros de nanotubos a bajo coste", señala Edgar Muñoz, del Instituto de Carboquímica del CSIC.

La empresa Nanoledge mostró en el congreso un carrete de nanotubos, lo que considera "la fibra más resistente del mundo", según el director técnico Kai Schierholz. En su opinión, la tecnología para producir a gran escala en pocos años existe: "Sólo faltan inversores".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de julio de 2004