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Tribuna:LA MÁQUINA DEL TIEMPO | TOUR 2004

Territorio de grandotes

Ayer, primera etapa llana. Y, como en toda etapa llana, lo normal era ver a ciclistas grandes y musculosos turnándose en la cabeza de carrera mientras que los escaladores, más ligeros y bajitos, viajaban en posiciones más retrasadas. Algo lógico, pues los ciclistas grandes y voluminosos parten con ventaja en este tipo de etapas. ¿Por qué?

Cuando rueda en llano, la principal fuerza a la que se enfrenta el ciclista es la fricción que su cuerpo y su bicicleta hacen con el aire que se encuentran de frente, a su paso. Es decir, la resistencia del aire. Así, el esfuerzo que el ciclista ha de realizar es directamente proporcional a la superficie frontal que tanto su cuerpo como su bicicleta exponen al aire. Aunque dicha superficie se puede reducir mejorando la aerodinámica de la bicicleta -con tubos ovalados en vez de circulares, por ejemplo- y la del ciclista -juntando sus brazos y agachando el tronco lo más posible-, obviamente es imposible cambiar el cuerpo de cada ciclista: el corredor que es grande y musculoso no se puede convertir en uno pequeño y estrecho de hombros. Y viceversa. ¿Cómo influye el tipo de cuerpo que tiene cada ciclista?

Aunque los ciclistas más voluminosos, como los rodadores belgas y holandeses, tienen más superficie corporal en términos absolutos que los corredores pequeños, su superficie corporal es menor con relación a su peso y su masa muscular. Así, el esfuerzo relativo que tienen que realizar para atravesar el aire es mucho menor que el que deben realizar los livianos escaladores. Por ejemplo, extrapolando datos de un estudio científico, podemos realizar la siguiente estimación: para llanear solo contra el viento a 30 o 40 kilómetros por hora, un rodador o un sprinter de unos 80 kilos consume bastante menos energía en relación a su peso, alrededor de un 20% menos, que un escalador de apenas 60 kilos de peso, como tres de nuestros aspirantes al podio de París: Iban Mayo, Paco Mancebo y Roberto Heras.

Así, para evitar sufrir un desgaste extra en comparación con corredores más grandes como Jan Ullrich o Lance Armstrong, en estas primeras etapas llanas los escaladores españoles, más ligeros, habrán de rodar muy bien resguardados dentro del pelotón, constantemente protegidos por sus compañeros de equipo

Alejandro Lucía es profesor de la Universidad Europea de Madrid

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2004