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El Gobierno del PP evitó aportar a Bruselas datos de empleo sumergido

En ocho países de la UE el trabajo oculto supera el 10% del PIB

La Comisión Europea presentó ayer en la capital comunitaria el primer estudio sobre empleo sumergido en la Europa de los 25 miembros, con parámetros homologables pero con la ausencia de uno de los países que más sufren este fenómeno: España. El Gobierno del PP se negó a colaborar en este análisis sobre el mercado laboral, que arroja una preocupante tasa de empleo en negro, ya que al menos en ocho países este fenómeno supone más del 10% del producto interior bruto (PIB).

Este escaso interés en colaborar con la autoridad comunitaria evidencia, según los autores del informe, la poca preocupación por este fenómeno que, como pide el Gobierno de Bruselas reiteradamente, hay que combatir.

Según un antiguo estudio sobre empleo sumergido en Europa, éste representaba en España en el año 2000 hasta el 23% del producto interior bruto (PIB). Sólo Italia (27,2%) estaba por delante en la Europa de quince países.

Para el nuevo trabajo, en el que la nueva metodología ha dado como resultado porcentajes del PIB algo más bajos, no hay datos de España, Irlanda, Luxemburgo y Malta. Madrid, ni ha colaborado en la elaboración del estudio, ni ha participado en las reuniones preparatorias del informe económico.

El nuevo estudio intenta presentar datos comparables y más fiables y ofrecer una fotografía de una situación que se intenta combatir en un continente castigado además por una alta tasa de desempleo (9%). El estudio se inició en abril del año pasado a instancias del departamento de Empleo de la Comisión Europea y señala que los países con mayor tasa de empleo sumergido son, por este orden, Grecia (más del 20% del PIB), Hungría y Letonia (18%), Italia y Eslovenia (16/17%), Lituania (15/19%), Eslovaquia (13/15%) y Polonia (14%).

España, a la cabeza

Todo parece indicar que España debería estar en este grupo de cabeza de los países en trabajo sumergido. En primer lugar, por la tasa (no comparable con las actuales) de 2000, pero también porque el empleo sumergido suele ser más alto en los sectores que a su vez son muy importantes en España, como la construcción, la agricultura, la hostelería y la restauración y, finalmente, los servicios a las personas y la prestación de servicios domésticos.

El perfil del empleo sumergido en los nuevos países de la UE es, por otra parte, algo diferente, ya que son los servicios médicos, las clases particulares, las transacciones inmobiliarias y los servicios a las empresas los más implicados en este fenómeno que castiga a millones de trabajadores al hurtarles de sus derechos laborales y de protección social y que, a su vez, supone graves pérdidas para los Estados por cotizaciones no pagadas.

La desigualdad en el empleo sumergido es aún mayor que la registrada en el empleo declarado. "La mayor parte de los trabajadores no declarados son hombres de entre 25 a 45 años", dice el estudio. "Otros, como las mujeres, los estudiantes y los desempleados de forma oficial, sufren posiciones más desfavorables, ganan menos y trabajan más tiempo en empleos menos atractivos".

En los nuevos países de la Unión Europea (UE) hay una más elevada proporción que en el resto de jubilados y de personas con un alto nivel de instrucción. En esos países hay también demasiada gente que declara un salario muy por debajo del realmente percibido en la realidad.

El estudio no profundiza, sin embargo, en la proporción de inmigrantes y de mujeres con empleos no declarados. Los expertos que han elaborado este informe para la Comisión Europea destacan que el trabajo no declarado es en la Unión Europea (UE) la consecuencia de una asociación de factores, pero señalan como los más importantes la rigidez del mercado laboral, la elevada presión fiscal y una ausencia de confianza en los respectivos gobiernos y su calidad, aunque la tradición cultural también tiene un peso importante en los países meridionales, como Italia y Grecia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de julio de 2004