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INICIATIVAS DE LA GENERALITAT

El Gobierno catalán y el central pactan un comisionado para el AVE

El ministerio ha pactado la medida con el Gobierno catalán

El Ministerio de Fomento designará a una persona para que se encargue del seguimiento y control de todas las obras de la línea de alta velocidad que se realizan en Cataluña. La figura ha sido pactada entre los gobiernos central y catalán. La persona propuesta para el cargo por el Ejecutivo que preside Pasqual Maragall es Jordi Prat, que fue delegado del ministerio en Cataluña en la época en que el ministro titular era Josep Borrell.

Hay preocupación por el retraso de las obras del AVE, tanto en el ministerio como en el Gobierno catalán. Y junto a la preocupación, la voluntad de que no haya más retraso y, en la medida de lo posible, se recorten los ya producidos. Y una de las medidas acordadas entre los dos ejecutivos para salvar el problema es la designación de un comisionado que controle todas las obras en Cataluña. El perfil de la persona que se designará es el de un técnico, preferentemente ingeniero industrial o de caminos, que conozca el sector, haya demostrado capacidad de gestión y control, y esté vinculado a la Administración pública.

Una persona que reúne todos estos requisitos es Jordi Prat, ingeniero de caminos, profesor en la Universitat Politècnica, que actualmente es director técnico en la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM), por detrás del director general, Ramon Seró. Prat fue delegado de Carreteras del MOPU (Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo), nombre que tenía Fomento antes de 1996, y posee un amplio conocimiento del sector del transporte público y de sus problemas en Cataluña. De todas formas, la decisión no es firme. Prat declinó hacer comentarios sobre su futuro.

Calendario

La línea de alta velocidad que va de Madrid a Barcelona y la frontera francesa debía haber entrada en funcionamiento este año, pero no ha sido así. El tren sólo llega hasta Lleida, y a una velocidad de 200 kilómetros por hora, muy lejos de los 350 kilómetros prometidos por el ex ministro Francisco Álvarez-Cascos. El tramo Lleida-Tarragona tiene las obras bastante avanzadas y la ministra, Magdalena Álvarez, anunció hace unos días su intención de lograr que entre en funcionamiento en el año 2006.

El principal problema en este tramo se ha producido en torno a la población de La Riba. El suelo, compuesto de arcillas expansivas y materiales de yeso, se ha movido en la zona de los túneles y ha sido necesario licitar la reforma de la obra de una forma integral. Una vez arreglado este asunto, el tren podrá llegar hasta el área de Tarragona-Reus, con una parada prevista en Perafort. A partir de ahí las cosas están aún más verdes. Los trabajos están adjudicados y se realizan hasta la entrada al área metropolitana de Barcelona, pero desaparecen al llegar a la desembocadura del Llobregat. De hecho, en estos momentos no hay decisión tomada sobre la ubicación de la estación y, por lo tanto, sobre el punto por el que la línea debe cruzar el Llobregat.

Hace unas semanas, el consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, y la ministra Álvarez acordaron que Fomento proseguiría los trabajos por la línea pactada (que incluye el paso por el centro de El Prat), como única forma de que llegue a Barcelona en 2007. La llegada a la frontera tiene que producirse en 2009 porque ésa es la fecha en la que estará terminado el túnel que cruzará los Pirineos.

No obstante, buena parte del trazado entre Barcelona y la frontera está aún por licitar y otra parte por adjudicar.

Entre las obras que representan un problema especial está el paso por la ciudad de Girona. La decisión firme es que se aproveche la obra para soterrar la línea que hoy actúa de barrera en la población, pero el proyecto aún no está terminado. Además, algunos sectores sostienen que el tren debería pasar también por el aeropuerto Girona-Costa Brava.

Un problema diferente es el cruce por la población de Montmeló. El equipo de Álvarez-Cascos decidió que pasara por la población si soterrar, lo que supone que el tren circule a escasos metros de las viviendas existentes. Un equipo con un comisionado que conociera mejor el terreno podría contribuir a limar asperezas en este tipo de conflictos. En este sentido, se aprecia también la capacidad de diálogo de Jordi Prat.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de julio de 2004