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La catedrática María Emilia Casas, elegida primera presidenta del Constitucional

Obtuvo siete votos, frente a cuatro del juez Conde, que renunció a ser vicepresidente

María Emilia Casas Baamonde, de 50 años, catedrática de Derecho del Trabajo y desde 1998 magistrada del Constitucional, designada por el Senado a propuesta del PSOE, fue elegida ayer presidenta del alto tribunal por mayoría absoluta. Es la primera mujer que accede a la presidencia del Constitucional en sus 24 años de existencia. Casas obtuvo mayoría absoluta -siete votos- en la segunda votación, frente a cuatro para el juez Vicente Conde Martín de Hijas, quien se abstuvo y renunció a optar a la vicepresidencia. Finalmente fue elegido vicepresidente el catedrático Guillermo Jiménez.

Al comienzo de la votación, la única sorpresa respecto a las previsiones realizadas en los últimos días, fue que en lugar de dos candidatos a la presidencia concurrieron tres. Así, además de Vicente Conde Martín de Hijas, que había anunciado su candidatura, y de María Emilia Casas, que se había decidido más tarde, optó a la presidencia del Tribunal Constitucional el magistrado Jorge Rodríguez-Zapata, catedrático de Derecho Administrativo que en 2002 sustituyó al fallecido Fernando Garrido-Falla, catedrático de la misma asignatura.

La presentación de Rodríguez-Zapata, jurista de talante conservador con cuyo voto creía contar el sector favorable a situar por primera vez a un juez de carrera al frente del Constitucional, rompió las expectativas de Conde, quien dada su mayor edad -64 años- sería el beneficiario de un empate. Sin embargo, en la primera votación ese empate no se produjo, ya que Casas obtuvo seis votos, Conde tres y Rodríguez-Zapata otros tres.

Al no obtener ningún candidato la mayoría absoluta -siete votos- en la primera votación, que exige la ley, se procedió a la segunda, en la que Casas obtuvo siete votos. Aunque las votaciones son secretas, este periódico supo que, además del suyo, Casas obtuvo los votos de los magistrados Eugenio Gay Montalvo, Elisa Pérez Vera, Manuel Aragón Reyes, Pablo Pérez Tremps, Pascual Sala y Rodríguez-Zapata. Conde se abstuvo, pero le votaron cuatro magistrados: Javier Delgado Barrio, Roberto García-Calvo, Guillermo Jiménez y Ramón Rodríguez Arribas.

La votación de vicepresidente, que estaba prevista para inmediatamente después de la de presidente, se aplazó hasta la tarde, para tratar de convencer a Conde Martín de Hijas de que presentara su candidatura a vicepresidente. Conde, una vez que comprobó que no contaba con votos suficientes para presidir el Constitucional, no aceptó optar a la vicepresidencia, a pesar de lo cual llegó a obtener seis votos en una de las votaciones a la que no se presentaba.

Finalmente fue elegido vicepresidente Guillermo Jiménez, de 63 años, catedrático de Derecho Mercantil incorporado al Tribunal Constitucional en 1998 y que, por tanto, cesará en 2007, como Casas. Jiménez obtuvo siete votos, Conde se abstuvo y se produjo una dispersión de los cuatro votos restantes.

Jiménez nació en Almadén (Ciudad Real) el 24 de diciembre de 1940. Ha sido vicedecano y decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla, en la que ocupó otros cargos, incluso el de rector. También fue rector de la Universidad Hispanoamericana de Santa María de La Rábida (Huelva). Es académico numerario de la Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia, así como de la Academia de Ciencias Sociales y del Medio Ambiente de Andalucía.

Guillermo Jiménez fue vocal de la ponencia especial de la Comisión General de Codificación para la elaboración del anteproyecto de Ley Concursal y de la sección especial para la reforma concursal. Es autor de más de 50 publicaciones sobre Derecho Mercantil y ha dirigido compilaciones de textos legales.

La presidencia, decisiva

La opción decisiva para los sectores progresista y conservador del Tribunal Constitucional era la presidencia, dadas las funciones que le corresponden en la institución, que en algunas ocasiones se ha dividido en dos mitades. Además de ejercer el voto dirimente, el titular de la presidencia tiene atribuciones sobre la distribución de asuntos, fijación del orden del día y convocatorias del pleno y de las salas, entre otras.

De ahí que desde el sector conservador partidario de que presidiera Conde, se mostraba disposición para ceder un voto a Casas para vicepresidenta, a pesar de reconocer sus cualidades para ser presidenta del Tribunal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de junio de 2004