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LA INVESTIGACIÓN DEL 11-M

La Guardia Civil detiene a seis españoles por facilitar a Al Qaeda la dinamita para el 11-M

Uno de los arrestados es vigilante de la mina asturiana Conchita, y otros hablaron con los terroristas

La Guardia Civil detuvo ayer en Asturias a seis personas acusadas de formar parte de la trama que facilitó 200 kilos de dinamita Goma 2 ECO al comando de Al Qaeda que perpetró los atentados del 11-M e intentó volar un tren AVE. Los detenidos habrían manipulado los libros de registro de explosivos y habrían estado en contacto con el núcleo duro de los terroristas islamistas, según fuentes de la investigación. Todos los detenidos están estrechamente vinculados al ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras, que fue quien cerró la transacción con el comando. Entre ellos se encuentran su esposa, Carmen Toro Castro, y su cuñado, Antonio Toro, así como el vigilante del polvorín de la mina Conchita, de donde procedía la Goma 2.

La operación se venía fraguando desde hace meses y, de hecho, la policía ya detuvo el 27 de marzo a Antonio Toro Castro, de 27 años y residente en Avilés, si bien quedó en libertad el 2 de abril con la obligación de fijar un lugar de residencia y no variarlo. La pesquisas han sido llevadas a cabo por la Guardia Civil, que, conforme a las instrucciones que recibió el pasado 1 de mayo, sometió a vigilancia a "las personas que han estado próximas al minero [Suárez Trashorras] y que han podido contribuir a proporcionar distintas cantidades de explosivos a cambio de droga o bien de dinero".

Las detenciones fueron efectuadas a mediodía de ayer. Los primeros en ser localizados fueron los hermanos Toro. Posteriormente, fue detenido Emilio Llano, vecino de Grado (Asturias), quien, según explicó ayer el ministro del Interior, José Antonio Alonso, "era el vigilante de la mina Conchita, y el encargado de la recepción, almacenamiento y control de los explosivos" de esa mina, situada en Belmonte de Miranda y de la que era capataz. Ésta era la única persona que tenía acceso a los documentos en los que se certificaban los explosivos que llegaban a la mina desde la fábrica y los que finalmente se consumían.

Libro de registro

La revisión del libro de registro ha permitido determinar que éste había sido manipulado en varias ocasiones durante las fechas previas a los atentados del 11-M. Esto ha hecho pensar a los investigadores de la Guardia Civil que probablemente la dinamita fue detraída poco a poco, almacenada en un punto aún no determinado y finalmente entregada a los terroristas a cambio de dinero y una partida de droga.

Además, fueron detenidos Javier González Díaz, apodado el Dinamita, Iván Granados Peña, de 22 años, y Rubén Iglesias. Estas tres personas, vecinas de Avilés, son amigos de Suárez Trashorras, y han trabajado en varias minas, al igual que el ex minero. Además, los tres también manipulaban explosivos en la mina Conchita, propiedad de la empresa Arcillas de Merillés que, a su vez, pertenece a compañía Arcillas y Chamotas Asturianas S.L.

El ministro del Interior quiso dejar claro que las investigaciones sobre esta trama se iniciaron a raíz de la captura de Suárez Trashorras y que, por tanto, no existen escuchas telefónicas previas. Fuentes del instituto armado han precisado que sí se ha investigado el tráfico de llamadas previo al 11-M, "pero la petición de los listados de llamadas se hizo después de la masacre, nunca antes".

La revisión del tráfico de llamadas ha permitido constatar que algunos de los detenidos habían estado en contacto "con el núcleo duro del comando" cuando éste ya se encontraba en la casucha de Chinchón donde se montaron las bombas, según fuentes de la investigación. Además, los investigadores sospechan que incluso alguno acudió a la vivienda, presumiblemente para aleccionar a los terroristas en el uso de los detonadores y explosivos. Alonso rehusó aclarar el modo exacto en el que "los terroristas de Al Qaeda", según dijo, lograron los explosivos: si los ahora detenidos los habían ido detrayendo de la mina o si fueron robados la noche del 28 al 29 de febrero. En esa fecha, un grupo de terroristas capitaneados por Jamal Ahmidan, el Chino, estuvo en Avilés, supuestamente recogió los explosivos y regresó a Madrid, en concreto al chamizo de Chinchón donde se prepararon las bombas. Tampoco precisó si habían traficado con explosivos con anterioridad.

No obstante, tanto Antonio Toro como su cuñado fueron detenidos en el verano de 2001 dentro de la Operación People, en el curso de la cual fueron localizados en su local de compraventa de coches de Piedras Blancas un alijo de 84 kilos de hachís y de tres kilos de cocaína, así como 16 cartuchos de Goma 2, 94 detonadores y dos pistolas.

Este caso provocó que Toro Castro ingresara en la prisión asturiana de Villabona, en donde permaneció desde el 21 de julio al 20 de diciembre de 2001. En el último trimestre del año coincidió en presidio con Rafá Zuheir (confidente de la UCO de la Guardia Civil), ante quien supuestamente presumió de que tenía un contacto que podía conseguir explosivos. Cuando ambos salieron de la cárcel -Toro Castro volvió a estar encarcelado como preventivo entre el 16 de junio y el 9 de julio de 2003 por un caso de drogas-, volvieron a tener relación y contactaron con Suárez Trashorras.

Castro, Suárez (confidente de la policía de estupefacientes de Avilés) y Zuheir participaron en una reunión que se celebró en una hamburguesería próxima al hospital Doce de Octubre, de Madrid. A ella acudieron los terroristas Jamal Ahmidan, Mohamed Oulad Akcha (ambos muertos en el suicidio colectivo de Leganés) y Rachid Agly, en prisión incondicional y que confirmó todos los detalles de la reunión.

Reunión con islamistas

Los españoles que acudieron a la reunión y Zuheir declararon ante el juez Juan del Olmo que en ella se habló de explosivos y detonadores -barajaron la cifra de 60 kilos de dinamita- y no tuvieron constancia de que iban a ser utilizados en un atentado sino en una explotación minera en el Magreb. Pero también han reconocido que El Chino y el ex minero discutieron fuertemente, hasta el punto de que el segundo le reprochó al primero su radicalismo islamista y sus comentarios a favor de los atentados del 11-S en Estados Unidos.

Un portavoz de Arcillas y Chamotas Asturianas S.L. aseguró ayer a Efe que Emilio Llano es, "desde hace muchos años, el vigilante de Mina Conchita", y mostró su "extrañeza" de que pueda estar implicado en la trama. Este portavoz aseguró que no había sido informado por nadie de que hubiese sido detenido este empleado con el que, según señaló, habló ayer mismo.

Arcillas y Chamotas Asturianas S.L. siempre ha mantenido que era "imposible" que de alguna de sus canteras y minas de caolín hubiesen podido ser sustraidos 200 kilos de Goma 2 ECO como la utilizada en los atentados terroristas de Madrid el 11 de marzo, ya que esa es la cantidad que, aproximadamente, utilizan durante una semana. Asimismo, la empresa dijo no tener "ningún indicio" de que se hubiesen robado explosivos de los polvorines de sus explotaciones. Esta versión cuadra en el caso de que el encargado de la custodia y distribución de explosivos hubiera falsificado los documentos de registro que posteriormente se entregan a la inspección de armas y explosivos de la Guardia Civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de junio de 2004