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EE UU comienza una semana de homenaje a Ronald Reagan

La viuda del ex presidente acompaña sus restos hasta la capilla ardiente en Los Ángeles

Miles de personas dieron ayer el primer homenaje popular al ex presidente Ronald Reagan en la biblioteca que lleva su nombre en Simi Valley, en los alrededores de Los Ángeles. Los restos de Reagan, fallecido el pasado sábado, fueron traslados en una caravana especial en la que se encontraban su viuda, Nancy, y sus hijos. A la biblioteca de Simi Valley regresará el féretro el viernes por la tarde, después del funeral en Washington, para ser enterrado frente al océano Pacífico después de una semana de actos y homenajes de despedida.

Las banderas siguen a media asta en los edificios oficiales. El viernes ha sido declarado día nacional de luto. Todas las dependencias del Gobierno cerrarán y tampoco habrá sesión en los mercados de valores. El presidente, George W. Bush, hablará en el funeral que se celebrará en la Catedral de Washington, el primer funeral de Estado que se celebra aquí desde el de Lyndon Johnson, en 1973.

El féretro envuelto en la bandera de las barras y las estrellas fue transportado desde la funeraria de Santa Mónica en la que se encontraba a Simi Valley, a unos 75 kilómetros al norte de Los Ángeles. El tráfico fue interrumpido en las autopistas por las que discurría la caravana, mientras las cadenas locales y nacionales lo retransmitían en directo y recogían los saludos, las banderas y las flores de los que se habían apostado para ver el recorrido, sobre todo en su tramo final. Los restos de Reagan fueron instalados, a los acordes del himno reservado para las apariciones presidenciales interpretado por una banda de marines y con una guardia de honor de soldados y marinos, en una de las dependencias de la Biblioteca. Todo, bajo la mirada llorosa de Nancy Reagan, de negro y con un collar de perlas, y acompañada siempre por su hija Patti.

50.000 personas

A mediodía empezaron a desfilar ante el féretro miles de personas que habían hecho cola desde la mañana. Los cálculos indicaban que acudirían unas 50.000 personas en las 30 horas que iba a estar abierta la dependencia en la Biblioteca Reagan. Entre los primeros en acudir estuvieron el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y su mujer, Maria Shriver.

Mañana, los restos se trasladarán a Washington. Nada más llegar al centro de la capital, el féretro se instalará en un carruaje de 1918 tirado por seis caballos, seguidos por otro más sin jinete, como es tradicional, que se dirigirá al Capitolio. Allí recibirá un nuevo homenaje popular -para el que se han dado ya instrucciones, con vistas a ordenar las grandes colas que se esperan- desde el miércoles por la noche hasta el viernes por la mañana, cuando se celebre el funeral en la catedral. Allí se dará cita todo el Washington político, incluido el senador demócrata, John Kerry, que ha suspendido su campaña en señal de respeto. También habrá una importante representación internacional, con la presencia, entre otros, de Mijail Gorbachov, el interlocutor de Reagan en los años de la caída de la URSS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de junio de 2004