Reportaje:

La ayuda viaja con las imágenes

Siete prestigiosos fotógrafos españoles retratan al pueblo saharaui y publican un libro con objetivos benéficos

Madrid

La solidaridad con el pueblo saharaui tiene un nuevo aliado en forma de libro de fotografías de siete de los más prestigiosos fotógrafos españoles. Manuel Sonseca, Ángel Sanz, Mónica Roselló, Evaristo Delgado, Manuel Laguillo, José Manuel Navia y José María Díaz Maroto han unido sus trabajos en Saharauis, sólo el desierto, un libro que fue presentado ayer en el Círculo de Bellas Artes ante una sala abarrotada de público.

El proyecto ha sido coordinado por la ONG Rivas-Sahel. Su responsable, Pilar Cabezuelo, explicó ayer cómo surgió la idea del libro: "En abril de 2001 propuse a los fotógrafos que viajasen al Sáhara a hacer un trabajo para reunir fondos para dos proyectos educativos. Todos se ofrecieron rápidamente".

La primera parte, el viaje, fue fácil. Los siete profesionales estuvieron una semana con los refugiados e hicieron una infinidad de fotos. Después, a la vuelta, vino lo peor: conseguir financiación para que esas vivencias pudiesen materializarse en un libro.

Las administraciones públicas no les apoyaron, así que los fotógrafos decidieron hacer carpetas con las fotografías que habían hecho en el Sáhara. Editaron 50 copias y cada una se vendió al precio de 390 euros. A pesar de los problemas iniciales, el grupo tuvo suerte y numerosas empresas dedicadas a las artes gráficas y a la fotografía se prestaron desinteresadamente a colaborar en el libro. Mauricio D'Ors, por ejemplo, ha diseñado de forma gratuita los ejemplares.

"Todo el dinero recaudado con las carpetas y lo que recaudemos con el libro podrá ir íntegramente al pueblo saharaui", señaló Cabezuelo. El libro cuesta 15 euros y los fondos irán a dos proyectos: un colegio para disminuidos psíquicos y físicos del campo de refugiados de Wylaya, de El Aaiún, y para la escuela de formación de mujeres Veintisiete de Febrero.

Las penurias del pueblo saharaui llegaron al corazón de los siete fotógrafos. "Lo primero que encuentras al ojear el libro es el secreto del pueblo saharaui para aguantar tantos años: la dignidad. Es un trabajo que dejará para la historia y la eternidad la lucha de nuestra gente", explicó Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario en Madrid. Esa dignidad se refleja en imágenes que captan el rostro de un anciano, la sonrisa de un niño o el ambiente de fiesta dentro de una jaima al caer la noche. Arabi reflejó su preocupación por las consecuencias que puede tener en las reivindicaciones de los saharauis el restablecimiento de las relaciones entre España y Marruecos. "España tiene que exigir con firmeza a Marruecos una solución definitiva al conflicto del Sáhara Occidental", afirmó Arabi.

Los siete fotógrafos pudieron conocer de primera mano parte de los problemas de los 200.000 refugiados que malviven en el desierto argelino desde hace 28 años. "De todo el viaje me quedaría con la gente, con su dignidad", comentó Evaristo Delgado. Optó por el blanco y negro para sus trabajos y escoge una imagen de un niño que cruza por delante de un muro con una flecha pintada que señala varias direcciones: "Representa lo que le pasa al pueblo saharaui, que no sabe a dónde va", dice el fotógrafo.

"Es muy emocionante ver cómo los saharauis resisten y cómo piensan que van a regresar a su tierra. Por ejemplo, no plantan ningún árbol porque no creen que vayan a quedarse, y así llevan 28 años", relató Mónica Roselló. Sus imágenes están marcadas por tonos oscuros a pesar de la fuerte luminosidad que hay en la zona.

La fotógrafa tampoco ha podido resistirse a captar a los niños y el ambiente de las familias dentro de las jaimas. Precisamente en una de estas jaimas vivieron una semana ella y el resto de profesionales, hospedados todos juntos. El fuerte calor les obligaba a madrugar y a volver a la jaima a las once de la mañana. Hasta que el calor no pasaba, hacia las seis de la tarde, no podían volver a salir a trabajar. Los viajes los hacían en un jeep, acompañados de un traductor. El resto del tiempo lo pasaban charlando, dormitando o tomando té.

Ahora, su trabajo ha dado el primer fruto: un libro editado en español y en árabe y con textos de Paco Nadal y María Geneviève Alquier. El siguiente, y de momento último paso, será enviar el dinero recaudado para paliar las penurias de los saharauis.

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