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Reportaje:

Los consejeros rompen con la paridad fijada por Chaves en la elección de altos cargos

Las mujeres ocupan el 30,3% de los 132 puestos de responsabilidad del Ejecutivo autonómico

Manuel Chaves fue el primer político de España en nombrar a un gobierno paritario. Lo hizo en 2000 y lo repitió en 2004, pero sus consejeros no le han seguido la estela, ni han hecho caso del compromiso que adquirió ante los electores ni de la recomendación que les hizo hace apenas un mes en la primera reunión del Consejo de Gobierno. "Dentro de lo posible, procurad que en todos los escalones se cumpla la paridad", les dijo. Sólo dos consejeras han convertido lo posible en real: la de Igualdad y Bienestar Social, Micaela Navarro, y la de Cultura, Rosa Torres.

Del total de los 132 altos cargos de las 14 consejerías sólo 40 (30,3%) son mujeres, un porcentaje que queda lejano del mínimo del 40% que aplican los socialistas para la elaboración de todas sus listas electorales, a lo que están obligados por sus estatutos para preservar el principio de la igualdad.

A esta falta de regulación legal es la que se acoge Micaela Navarro, que es también secretaria de la Mujer en la ejecutiva federal del PSOE, para explicar la descompensada relación de sexos en la Administración andaluza: "Se ha demostrado que en el partido los mecanismos para garantizar la paridad sí han servido y si aquí los hubiera no dependería de la voluntad política de los consejeros".

Un aspecto curioso que ha ocurrido cuando se han pedido más datos para hacer este reportaje es que algunos portavoces oficiales han reaccionado con cansancio: "¿También la paridad en los altos cargos? ¿pero no hay ya en el Gobierno?". Y es precisamente este efecto sobre el que advierte la presidenta del Parlamento, Mar Moreno: "Lo que me preocupa es que la paridad se convierta en un tema molesto".

Los consejeros de Obras Públicas, Concha Gutiérrez, y de la Presidencia, Gaspar Zarrías, son los que cuentan con menos mujeres en sus equipos. Una, en el primer caso; y dos, en el segundo. Zarrías explica: "He mantenido prácticamente a casi todo el equipo de la anterior legislatura, que había funcionado bien y con el que estaba contento. He pensado que lo mejor es mantenerlo".

El consejero de la Presidencia da otras razones para justificar por qué no se ha alcanzado la paridad, a la que Manuel Chaves se comprometió en extender a los altos cargos de la Junta en las dos últimas campañas electorales. "Hemos dado un paso importante y hemos pasado del 18% de la anterior legislatura al 30%, pero hemos encontrado en las provincias más dificultades entre las mujeres que en los hombres para trasladar su domicilio a Sevilla". No obstante, esta razón no valdría para entender por qué tampoco se cumple la paridad en las 14 delegaciones de la Junta en cada una de las ocho provincias y que, segun Zarrías, alcanza el 34%.

Micaela Navarro, que pone el acento en la falta de voluntad política, comparte el motivo que alega Zarrías y afirma que "todavía a una mujer con hijos pequeños se le complica mucho la vida" asumir un puesto de responsabilidad.

La afirmación de ambos esconde otra realidad que a los políticos les da vergüenza hablar y asumir en público: los sueldos en la Administración no suelen ser un incentivo para asumir una responsabilidad política, cambiar la empresa privada por la pública y estar dos años sujetos a las incompatibilidades que marca la ley. El sueldo anual de un director general de la Junta ronda los 48.000 euros, cantidad similar a la de un médico de atención primaria. De sueldo, derechos pasivos, incompatibilidades y transparencia han quedado en hablar todos los partidos de acuerdo a la oferta del presidente de la Junta de crear un Código Ético, cuyos datos deberán estar disponibles para todos los ciudadanos a golpe de un clic en Internet.

La todavía escasa presencia de mujeres en la Administración no es distinto de lo que ocurre en otros ámbitos. "En el mercado de directivos ahora mismo hay cinco cualidades que se buscan a la hora de elegir: experiencia política, en la gestión, disponibilidad, formación y capacidad personal. Las mujeres competimos más en las dos últimas", afirma Mar Moreno, quien subraya que en el caso del PSOE el alto número de diputadas socialistas (31 de 61) en el Parlamento andaluz o de concejalas son "las que van a garantizar que a medio plazo lo cualitativo sustituya a lo cuantitativo".

Moreno da otra razón que dulcifica el dato objetivo del incumplimiento de la paridad: "Hay una cierta inercia de continuidad y no se conoce a ningún gobierno que expulse al 40% de sus altos cargos para que esos puestos sean ocupado por mujeres".

Pero la presidenta del Parlamento no es de las que cambia el foco de sitio ante una situación molesta: "Los grandes avances como el de un Gobierno paritario no pueden ser una excusa para que no avancemos en otros niveles ni una invitación a la relajación para que se abran más puertas". Mar Moreno asegura que si el presidente de la Junta se ha esforzado en la paridad, los consejeros "deberían seguir esa solución", porque "no se pueden entender las convicciones socialistas sin un componente igualitario".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de mayo de 2004