Abogados del turno de oficio de malos tratos estudian hacer un plante de protesta

Un grupo de abogados del turno de oficio de Guipúzcoa que atiende a las víctimas de violencia conyugal y agresiones sexuales están analizando la posibilidad de realizar un plante general en protesta por las condiciones en las que deben realizar su trabajo, según confirmaron fuentes del colectivo.

El servicio se puso en marcha en Guipúzcoa en mayo de 2003, tras un acuerdo entre Justicia y el Colegio de Abogados. En él están integrados actualmente unos 60 profesionales. El turno, al que la consejería destina 600 euros semanales que se reparten los letrados por sus servicios, está organizado de forma que un único abogado se encuentra de guardia 24 horas para toda la provincia y otro permanece de refuerzo, aunque, dado el aumento de casos, casi siempre tiene que intervenir. Éste último, además, sólo cobra los traslados.

Los letrados se quejan de que su remuneración es insuficiente. Aseguran que sólo cobran el primer desplazamiento, en función del kilometraje, aunque deban continuar en días posteriores su atención a la víctima. Reclaman más profesionales por turno y que la provincia se divida en zonas, de forma que los desplazamientos no sean tan largos ni les resten tanto tiempo al trabajo de sus despachos. Tales cambios, a su juicio, harían más atractivo el servicio, del que se ya ha dado de baja una treintena de letrados.

El director de Derechos Humanos, Txema Urkijo, explicó ayer que su departamento está dispuesto a negociar un incremento de la partida destinada a este servicio. Agregó que la organización del turno, cuya coordinadora no quiso pronunciarse, depende del Colegio de Abogados, con cuyos responsables se reunieron Urkijo y la viceconsejera de Justicia, Esther Larrañaga hace diez días.

Siete años de cárcel

La Audiencia de Guipúzcoa ha condenado a siete años y tres meses de cárcel a L. R. M. por violar y amenazar a su ex pareja. La juez ha impuesto también al hombre la prohibición de comunicarse o de aproximarse a menos de 500 metros a la mujer durante cinco años después de que cumpla la pena privativa de libertad.

La mujer acabó con la relación en septiembre de 2000, tras de soportar de su pareja insultos como "puta vieja", amenazas de muerte e incluso un bofetón, según recoge la sentencia. Dos meses después, el procesado acudió al domicilio de la víctima, se abalanzó contra ella "con ánimo libidinoso" y, tras empujarle contra la pared y bajarle los pantalones y la ropa interior, le penetró "por la fuerza". Durante los días siguientes, el imputado siguió intimidando a su ex compañera con continuas llamadas telefónicas.

La Ertzaintza detuvo el miércoles en Vitoria a J.R.L.T., de 25 años por agredir, coaccionar y amenazar de muerte a su ex compañera sentimental. El año pasado fue dictada contra él una orden de alejamiento de dos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 27 de mayo de 2004.

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