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LA POSGUERRA DE IRAK | Los combates

La 'sharia' de los fundamentalistas se convierte en la ley de Faluya

Los ojos vendados, la cabeza rapada, el torso desnudo, la espalda destrozada por las flagelaciones, cuatro vendedores de alcohol eran exhibidos ayer en dos todoterrenos pick up en la ciudad suní de Faluya, rodeados de milicianos con el rostro cubierto.

La cabeza baja y la espalda inclinada, gritaban "Alá Akbar" (Alá es grande) junto a sus guardias, que añadían: "Es el castigo de los impíos". En cada coche, junto a los combatientes islámicos, se encontraba un policía iraquí.

Tres semanas después de la salida de los marines estadounidenses y del final de los combates, cuando esta ciudad situada a 50 kilómetros de Bagdad pasó a estar controlada por militares iraquíes bajo el mando de un antiguo general de Sadam, los muyahidin dejaron claro en las calles que la sharia (ley islámica) es la nueva norma.

"Fueron detenidos el sábado por la noche los muyahidin encontraron alcohol en sus tiendas, después de que expirase el plazo que habían fijado", explica Mohamed Obeidi, de 30 años. Combatientes islámicos enmascarados habían anunciado el sábado la prohibición de vender CD "indecentes", alcohol y cualquier medicamento que "contenga drogas". Decenas de personas, concentradas en una céntrica plaza, contemplaban con satisfacción la escena de la flagelación. "Dar ejemplo es el deber de los muyahidin", dice Zuhair Daud, de 25 años. Fayez Mohamed explica que los combatientes "liberaron Faluya de la dominación estadounidense".

Durante los combates, que costaron a la vida a cientos de personas, los sospechosos de colaborar con los estadounidenses eran asesinados. Según un testigo, que no quiso ser identificado, estos crímenes prosiguen. "Matan sólo con sospechas. Va contra la religión", explica para luego describir que vio un cadáver, la semana pasada, tirado en la calle con un cartel en el que estaba escrito: "Es el castigo de los espías".

Por otra parte, dos marines, que siguen desplegados en los alrededores de la ciudad, murieron ayer en una emboscada con lanzagranadas y armas ligeras contra el convoy en el que viajaban.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de mayo de 2004