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Rajoy exige que las reformas de los estatutos igualen a todas las comunidades

El líder del PP pide 15 minutos semanales en el Congreso para preguntar a Zapatero

Santiago de Compostela

El líder del PP, Mariano Rajoy, reafirmó ayer la disposición de su partido a negociar cambios en la Constitución y en los estatutos de autonomía, pero advirtió de que las reformas no pueden privilegiar a unas comunidades sobre otras. El PP, según Rajoy, exigirá que todas las autonomías puedan desarrollar su autogobierno en la misma medida. "Nosotros plantearemos las mismas reformas para todos", proclamó en Santiago de Compostela. Además, el líder de la oposición dijo que exigirá que su grupo disponga de 15 minutos semanales en el Congreso para preguntar al presidente.

Por primera vez desde la derrota electoral, Rajoy participó en su tierra en un acto público del partido, una convención convocada por el PP gallego con un propósito que explicó Manuel Fraga. El presidente de la Xunta confesó ante unos 3.000 militantes que ha llegado el momento de sacudirse "esa especie de morriña" que embarga a los populares desde el 14-M y demostrar que han "entendido lo que ha pasado".

La convención sirvió también para dejar patente la nueva doctrina del PP para el debate sobre la reformulación del modelo territorial. Tras haberse negado durante mucho tiempo, los populares gallegos presentaron una ponencia que defiende la reforma de su estatuto con el propósito de que Galicia siga siendo "una autonomía de primera" y preserve su condición de "nacionalidad histórica", junto a Cataluña y el País Vasco.

Rajoy evitó esos términos y explicó que su iniciativa de dialogar con el Gobierno sobre posibles cambios constitucionales y estatutarios persigue que no se quiebren los principios de solidaridad y de igualdad entre los españoles. El líder del PP rechazó que se establezcan diferencias en el autogobierno y en el modelo de financiación de las comunidades, al tiempo que anunció que exigirá a Zapatero concreciones sobre los "plazos y procedimientos" de las reformas. "No se debe abrir debates sobre temas que no se pueden tratar y que acabarían generando tensión y frustraciones", alertó.

Desplazado del Gobierno, el PP se ha convertido repentinamente en un adalid de los métodos de control parlamentario del Ejecutivo y de la necesidad de negociar con los adversarios políticos. Así, Rajoy se quejó de que los socialistas "dialogan poco" con el PP y anunció que exigirá que su grupo disponga de 15 minutos semanales para preguntar al presidente del Gobierno, en lugar de los dos y medio que concedía José María Aznar a sus opositores. "Estoy seguro de que Zapatero lo aceptará dado su talante de diálogo", ironizó Rajoy. Y rechazó que las elecciones europeas se planteen como "una segunda vuelta de las generales". Rajoy censuró la política europea de Zapatero por su acercamiento a Francia y Alemania y criticó también su renuncia a que Madrid acoja el acto de firma de la futura Constitución de la UE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de mayo de 2004