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La justicia ampara al periodista estadounidense

La decisión del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de expulsar al corresponsal de The New York Times, Larry Rohter, por el artículo del domingo pasado, en el que señalaba que la afición a la bebida de Lula era motivo de preocupación nacional y afectaba a su gestión quedó ayer provisionalmente sin efecto. Un tribunal brasileño concedió ayer un salvoconducto al corresponsal del The New York Times, que le permite permanecer provisionalmente en el país pese a que el Gobierno determinó su expulsión.

El hábeas corpus para permitir al periodita quedarse en Brasil fue solicitado el miércoles por el senador Sergio Cabral, del oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), quien se pronunció contra la sanción dictada por el presidente.

Lula aseguró ayer estar dispuesto a revisar su decisión si el periodista o el diario piden disculpas. Así lo señaló ayer el presidente a una comisión del Senado de los partidos políticos que respaldan al Gobierno en el Parlamento. Destacados senadores, como el presiente de la Cámara, José Sarney, o el jefe del grupo parlamentario del Partido de los Trabajadores (PT), Aloizio Mercadante, expresaron antes de la reunión su posición contraria a la decisión presidencial de suspender el visado de residente temporal al corresponsal norteamericano, que en la práctica le impide trabajar en el país y le obliga a abandonar el territorio nacional.

"El presidente se siente ofendido en lo personal y por el cargo que ocupa", señaló el senador del Partido Socialista Brasileño (PSB) João Capiberibe, que confesó estaba en contra de la decisión presidencial antes de la reunión de ayer. "Después de haberlo visto y conversado con él, soy solidario con el presidente", añadió el senador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2004